El factor Taiwán en Asia

Un elemento más que se debe de considerar en este análisis, es la victoria en las elecciones presidenciales del pasado enero de Tsai Ing-wen

El factor Taiwán en Asia
Adolfo Laborde/ La Nao de China/ Opinión El Heraldo de México

Se ha hablado que el siglo XXI es de Asia; no cabe duda de ello. Los acontecimientos recientes en términos geoestratégicos, geoeconómicos y geopolíticos así lo demuestran. Sin embargo, existen algunas indefiniciones de carácter histórico del Siglo XX que siguen presentes y que pueden en algún momento ser un elemento de inestabilidad regional. 

Me refiero a la relación que guarda el gobierno de la República Popular de China y República de China, o mejor conocida como Taiwán, desde la fundación de ese país en el año de 1949 mediante el triunfo del Partido Comunista de China hasta hoy en día. 

A partir del establecimiento del gobierno nacionalista de Sun Yat-sen (líder del partido nacionalista Kuomintang) en el año de 1949, la isla ha mantenido un carácter interdependiente con respecto a la República Popular de China. Esto se ha dado gracias a la alianza que guarda con Estados Unidos, su desarrollo económico y a pesar de que fue reemplazada por la China continental en Naciones Unidas en el año de 1971, ha logrado mantener relaciones diplomáticas con algunos países a través de una diplomacia económica y mediante su poder suave, reflejado en la activa cooperación educativa internacional. A pesar de ello, la diplomacia de acercamiento que varios mandatarios taiwaneses con la china continental, no ha logrado eliminar la promesa de reunificación, más aún cuando en años recientes los gobiernos nacionalistas, y hoy progresista han polarizado la relación bilateral. 

Un elemento más que se debe de considerar en este análisis, es la victoria en las elecciones presidenciales del pasado enero de Tsai Ing-wen, quien mantienen una política enfocada a resaltar la identidad taiwanesa (independencia) y distancia de la isla con respecto a Beijing. 

Esto, aunado al triunfo de su partido, el Demócrata Progresista (DPP), también le permitirá gobernar en los siguientes años con la mayoría absoluta en el Parlamento. 

Otros sucesos recientes han prendido las alarmas de un posible escalonamiento de las tensiones entre Taiwán y China. Uno de ellos, fue la visita de un alto mando militar (Marina) a la isla en noviembre pasado con el objetivo de supervisar la inteligencia del Comando Indo-Pacífico que Estados Unidos tiene destacado en la región. 

Al igual que la visita de otros militares estadounidenses a Taiwán, la reacción del buró político de la República Popular de China no se hizo esperar, rechazando este tipo de acciones y reafirmando la soberanía de dicho territorio, misma que ha estado presente en las declaraciones recurrentes del presidente chino Xi Jingping sobre el tema. No hay que olvidar que parte de la narrativa de Xi en los últimos meses ha sido precisamente la reunificación de todos los territorios del país, pasando por Hong Kong, Macao y por su puesto, Taiwán.

El panorama del conflicto lejos de desactivarse, entrará en un espiral de confrontación dado que China ha dado ya sus primeros pasos hacia el estrechamiento de los lazos comerciales con las principales economías de la región en la reciente creada Asociación Económica Integral Regional (RCEP) donde participan aliados estratégicos de  Estados Unidos, tal es el caso de Australia, Corea, Filipinas Japón y Nueva Zelanda. 

Veremos si con la entrada de la nueva administración demócrata, el 20 de enero de este 2021, que se asoma las estrategias de la Casa Blanca para neutralizar el avance del gigante asiático irán más allá de las guerras comerciales, emprendiendo una nueva política comercial en el Asia Pacífico y de presión política a sus aliados regionales. De esos sucesos estaremos pendientes en el presente espacio. Mientras tanto, les deseamos una feliz navidad y mejor año nuevo.

POR ADOLFO LABORDE
COLABORADOR
* ANALISTA INTERNACIONAL


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