Seguridad: últimas reflexiones de 2020

Este año demostró que, en realidad, nada se encuentra bajo control, y que la humanidad debe reinventarse

Seguridad: últimas reflexiones de 2020
Manelich Castilla Craviotto / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

Mucho se hablará a futuro sobre este 2020. Un año que demostró que nada en realidad está bajo control y que el ser humano está destinado a reinventarse. Lo mismo en la forma de socializar, que de procurar salud. La seguridad pública no debe ser ajena a ello. 

El repentino encierro de millones de personas, representó una disminución de delitos, como el robo. Ello indica que la movilidad es vulnerable. Una obviedad que, no por serlo, deja de ser importante analizar. No habían pasado las primeras semanas de cuarentena, cuando autoridades pedían a los usuarios de internet extremar precauciones ante una creciente ola de ciberdelitos, como respuesta a la repentina desmovilización. Es decir, la delincuencia evolucionó rápidamente ante los obstáculos que la propia pandemia les impuso. 

¿Qué lecciones aprendimos los ciudadanos y autoridades para fortalecer esquemas de seguridad en circunstancias similares? 

Durante la cuarentena, atestiguamos un inusual incremento en la violencia del ciudadano. Lo mismo contra encargados de mostradores de comida rápida o policías, por causas como, por ejemplo, no usar el cubrebocas

Estudios sobre el comportamiento apuntan a que el fenómeno de propensión a la violencia se explica a través de la teoría social del aprendizaje, que establece que “la agresión y la conducta violenta se aprenden a través de la experiencia y la imitación de modelos reales y simbólicos, que son los que ofrecen los medios de comunicación” [López Latorre, 2008]. 

Lo anterior indica que, si el mal ejemplo se asimila, llevando a la violencia, también puede suceder lo inverso. Una sociedad que aprende de las nuevas amenazas es capaz de prepararse para inhibirlas, al tiempo de establecer ejemplos que pueden tornarse en modelos colectivos de autoprotección. Sucedió con la extorsión telefónica, que ante el conocimiento de un porcentaje importante de la sociedad sobre cómo actuar en un caso así, los delincuentes modificaron sus técnicas para captar víctimas. Será de los delitos que llegarán a ser difíciles de consumar en los próximos años. 

Especial atención merece la nueva socialización. Plataformas como Zoom lo mismo han servido para continuar ciclos académicos, que para catas virtuales, conciertos, obras de teatro, reencuentros de amigos y fiestas. Quiero creer que en aquellos lugares asolados por la delincuencia organizada, los jóvenes tienen alternativas distintas, como reunirse en casas y no al acecho de los “dealers” en los “antros”. La diversión es posible sin riesgos adicionales en escenarios extraordinarios. 

Esta pandemia rompió el paradigma de los límites autoimpuestos. Muchas personas se transformaron física, intelectual y espiritualmente. Es una gran lección dentro del catastrófico escenario. Los médicos retomaron su rol de liderazgo. Arrebataron las palmas, de las que se habían apoderado figuras huecas. 

Lo mismo pasará con el personal de seguridad púbica que antes, durante y después de la pandemia, seguirán siendo ejemplo de la pasión de “proteger y servir”. 

Agradezco a la directiva de El Heraldo de México, cobijarme en sus páginas este 2020. Nos vemos en 2021. Gracias a quienes me distinguieron con la lectura de estos 16 artículos.

Por MANELICH CASTILLA CRAVIOTO
COLABORADOR 
@MANELICHCC


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