COLUMNA INVITADA

Francisco Villa: la leyenda

Pocos personajes de la historia mundial vivieron una epopeya extraordinaria como fue la vida y la muerte de Pancho Villa, surgido de las entrañas del pueblo se desempeñó entre luces y sombras, entre la barbarie y la crueldad, entre la generosidad y el heroísmo

OPINIÓN

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Alfredo Ríos Camarena/ Columna Invitada/ Opinión El Heraldo de MéxicoCréditos: Especial

Pocos personajes de la historia mundial vivieron una epopeya extraordinaria como fue la vida y la muerte de Pancho Villa, surgido de las entrañas del pueblo se desempeñó entre luces y sombras, entre la barbarie y la crueldad, entre la generosidad y el heroísmo; representó, sin duda, la fuerza imbatible de los oprimidos en busca de la justicia; se caracterizó por su lealtad, particularmente a la venerada figura de Francisco I. Madero, y se convirtió en uno de los militares más brillantes de la historia moderna, al construir –desde la nada— la fantástica División del Norte, que lo llevó triunfalmente de victoria en victoria al derrotar al régimen del usurpador Huerta, particularmente en las batallas de Torreón y Zacatecas.

Su enfrentamiento con Venustiano Carranza marca un hito en la historia, pues, Villa se convirtió en la fuerza armada de la convención de Aguascalientes y logró, junto con Zapata, tomar la Ciudad de México; este fue un momento decisivo de nuestra historia, porque Villa –frente a los consejos de Ángeles— no continuó la persecución de los ejércitos carrancistas hacia Veracruz. Más tarde tuvo su gran derrota en Celaya donde empezó su declive, ahí perdió un brazo Álvaro Obregón y surgió su gran fuerza política que lo llevó a la presidencia.

Villa es el pueblo en armas, la lucha de los desheredados de la tierra, pero nunca aspiró al poder presidencial; al igual que Zapata fue un héroe que emocionó al pueblo, que vivió en el corazón de la gente, pero no supo ni pudo plantear un proyecto de nación, lo que si hizo Carranza al llevar adelante la construcción de la Constitución de 1917.

Nunca fue derrotado, ni aún con la oprobiosa expedición punitiva del general John J. Pershing. Murió como todos los héroes de ese tiempo, asesinado arteramente. A Madero lo asesinó Victoriano Huerta; a Zapata el gobierno carrancista; a Carranza el levantamiento Obregonista; y, el asesinato de Villa surgió del propio gobierno de Obregón.

Hoy tenemos que preguntarnos ¿cómo es posible que el presidente López Obrador tenga una extraordinaria popularidad de más del 64%?, a pesar de un proyecto económico con graves deficiencias, de un país sumido en la desesperación de la inseguridad, en medio de una pandemia que ha producido mas de 100 mil muertos.

La explicación está en que no es lo mismo la “popularidad” que la “eficiencia”; y tampoco lo es “el presidente líder” que el “gobierno ineficiente”; el partido en el poder es confuso, titubeante e ineficiente, cuyos triunfos electorales están fijados en la incapacidad en los partidos de oposición y en la figura presidencial.

López Obrador mantiene su popularidad, no obstante, es necesario –para bien de la República— corregir el rumbo, pues, los triunfos electorales no pueden ser el único objetivo del gobierno.

POR ALFREDO RÍOS CAMARENA
CATEDRÁTICO DE LA FACULTAD DE DERECHO DE LA UNAM