¿Oportunismo electoral o combate anticorrupción?

AMLO realiza señalamientos de corrupción sin mostrar los documentos probatorios

¿Oportunismo electoral o combate anticorrupción?
Adriana Sarur / La Encerrona / Opinión El Heraldo de México

López Obrador tiene todas las características de un animal político. Su correlación con el poder es tan intrínseca, desde la búsqueda, sus maneras de acceso y su ejercicio, con lo que se pueden entender muchas de sus decisiones. Cada frase, cada amago que hace el Presidente va direccionado a un auditorio muy particular, aquellos que lo han seguido en su recorrido por las campañas de 2006, 2012 y 2018, sin embargo, ahora que observa que pierde adeptos como principal decisor del país, es capaz de hacer cualquier cosa por la permanencia en el poder. 

Su avidez es tal, que realiza señalamientos de corrupción a diestra y siniestra, sin mostrar los documentos probatorios en ninguno de los casos. Ejemplos hay muchos: la desaparición de las estancias infantiles, la interrupción del aeropuerto de Texcoco, la extinción de los fideicomisos, etc. Siempre aludiendo al combate a la corrupción y, a su vez, haciendo más opacos los procesos como las transferencias directas, el aeropuerto de Santa Lucía o la repartición de los fondos a través de las secretarías correspondientes, respectivamente. 

El Presidente ha insistido que irá contra aquellos exservidores públicos o funcionarios de gobierno que hayan utilizado la administración pública para enriquecerse y a su vez para implementar políticas que sólo le favorezcan al partido en el poder. Hoy hace énfasis en la administración de Enrique Peña Nieto, quien pareciera estar próximo a enfrentar la justicia por los posibles actos de corrupción, en particular de la llamada Estafa Maestra, sin embargo, ante un México ávido de justicia por tanta impunidad y actos de corrupción, pareciera que estas acciones cuatroteístas sólo quedarán en un discurso con tinte electoral.

Movimientos en sigilo, amagos sobre exponer a uno de los principales colaboradores del expresidente, presuntos testimonios sobre financiamiento ilícito para campañas electorales, han caracterizado esta supuesta lucha anticorrupción de López Obrador, sin embargo y lastimosamente para los mexicanos, todos los escándalos han tenido cierta temporalidad para dar ventaja al gobierno de la 4T, lo vimos recientemente en el caso de Moreira, su acusación explotó previo al día de la elección, lo que nos deja en un vacío de legalidad, pues ahora somos testigos del entramado político que teje el gobierno para permanecer en el poder y que al mismo tiempo nos aleja más de la gobernabilidad democrática.

Cada una de las acusaciones que se han hecho contra Emilio Lozoya, Emilio Zebadúa y la reciente aparición de Rosario Robles como testigo protegido, pareciera que van más orientadas a un golpe político hacia los grupos internos del PRI, principalmente de Osorio Chong y Videgaray, mientras que en la realidad, se ha dejado correr el tiempo para la prescripción de cualquier delito que pudieran imputar en contra del propio excanciller o el expresidente Peña Nieto, que a una verdadera estrategia anticorrupción del gobierno federal.

 

POR ADRIANA SARUR
ADRIANASARUR@HOTMAIL.COM
@ASARUR


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