Videgaray, con la soga en el cuello

Cuántos sonríen al ver cómo la figura de Luis Videgaray es señalada y acusada por quienes él desdeñó y pisoteó

Videgaray, con la soga en el cuello
Martha Anaya / Alhajero / Opinión El Heraldo de México

Le llegó el turno. Se cierra el círculo en torno a Luis Videgaray Caso. Enemigos le sobran. Los hizo a medida que se encumbraba, al lado de Enrique Peña Nieto, hasta convertirse en el vicepresidente de facto en este país.

Videgaray, sí. El poderoso amigo y funcionario del mexiquense hizo y deshizo a su gusto. Humilló a compañeros de gabinete. Cortó cabezas a diestra y siniestra. Metió zancadillas a los propios priistas. Hundió carreras políticas sin miramiento alguno…

¡Cuántos sonríen hoy al ver cómo su figura es señalada y acusada por quienes —en algún momento— él desdeñó y pisoteó!

Primero fue Emilio Lozoya. El ex director de Pemex apuntó el índice —involucrándolo en fraudes y sobornos— hacia quien demandó su caída. Sus acusaciones, empero —al menos hasta ahora— no han convencido a la justicia.

Ahora va Rosario Robles. La funcionaria que se apuntó en el equipo opuesto a Videgaray dentro del gabinete: el de Miguel Ángel Osorio Chong, el secretario de Gobernación.

Y por lo que ha comentado y dejado ver en ocasiones la ex secretaria de Desarrollo Social y de Desarrollo Urbano, trae más datos para pegarle al blanco y poner ahora sí, en el banquillo de los acusados, al arrogante ex canciller y ex secretario de Hacienda. 

Aunque la han dejado sola en la prisión de Santa Martha AcatitlaRobles tiene muy claro quiénes fueron sus amigos y quiénes sus enemigos. Pero por si alguien albergara dudas, ayer lo subrayó su abogado Sergio Arturo Ramírez luego de reunirse con ella: Va por Videgaray. Y sólo por él.

Contra Peña Nieto, nada. Aún y cuando se menciona dineros para su campaña presidencial de 2012, el señalado es Videgaray como artífice del esquema —y de dar las órdenes— para el manejo de los centavos. Mismo papel para las elecciones intermedias de 2015 y de las elecciones para la gubernatura del Estado de México. Y ni se diga para la presidencial del 2018.

Un año y tres meses ha tenido Rosario para pensar en su situación. Creía librarla pronto sin necesidad de denunciar y contar algo de lo mucho que sabe. Porque Robles —no hay que perderlo de vista— no es una blanca palomita.

Jugó a la traición contra Andrés Manuel López Obrador. Ella, junto con Carlos Ahumada, le llevó los famosos videos al ex presidente Carlos Salinas de Gortari para desatar la embestida —que terminó en el desafuero— contra el entonces jefe de Gobierno de la Ciudad de México.

Rosario jugó también —así lo aceptó— el juego de la “Estafa maestra” y de los fraudes con el dinero para los pobres.

Nada de ello le fue ajeno. Al contrario, narrará —ya lo adelantó su abogado— el “dónde y cómo” se realizó el movimiento de los recursos federales. Y por supuesto, la instrucción de parte de quién: Videgaray.

 

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POR MARTHA ANAYA
MARTHAMERCEDESA@GMAIL.COM
@MARTHAANAYA


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