La mala apuesta

AMLO perdió la oportunidad de fomentar una relación de cooperación y amistad con los demócratas de EU

La mala apuesta
Lila Abed/ Colaboradora/ Opinión El Heraldo de México

México le ha apostado a Donald Trump las dos veces que ha buscado la presidencia de Estados Unidos. En 2016, el presidente Enrique Peña Nieto, con el apoyo de Luis Videgaray y su amistad con Jared Kushner, invitaron al entonces candidato republicano a Los Pinos en pleno proceso electoral.

La derrota de Hillary Clinton les permitió establecer una buena relación con el nuevo mandatario en la Casa Blanca. Con la llegada de Andrés Manuel López Obrador al poder, el Presidente encontró la manera de navegar la relación bilateral a pesar de la política antimexicana de Trump.

El Presidente entendió rápidamente que, si le daba gusto a las peticiones unilaterales que exigía Trump por medio de amenazas y medidas de mano dura, evitaría que su vecino se metiera en asuntos internos de México.

Se convirtió en una relación cómoda para ambas partes. Trump pudo presumir la construcción del muro fronterizo, la implementación de Permanece en México, su política de separación de familias y el despliegue de la Guardia Nacional mexicana para proteger los intereses migratorios de Estados Unidos. Por su parte, AMLO renegoció el TLCAN, evitó la implementación de aranceles a las importaciones mexicanas, frenó el flujo migratorio proveniente del Triángulo Norte, aceptó que Estados Unidos asumiera 300 mil barriles a nombre de México en las negociaciones de la OPEP y pagó su deuda con una visita a la Casa Blanca, de nuevo en pleno proceso electoral. Los demócratas no quedaron contentos, pero se la perdonaron al gobierno de México.

Ahora que Trump perdió la elección presidencial, se esperaría que AMLO tendiera un puente con el equipo de Biden. Sin embargo, nuestro Presidente se negó a felicitar al presidente electo hasta que se agote el proceso legal, sumándose a un bloque pequeño de países que no lo han hecho: Corea del Norte, Rusia y Brasil.

Todos estos son simpatizantes de Trump y se entiende porque no reconocen a Biden como presidente electo. No les conviene y a AMLO tampoco. Esta vez, a los demócratas no se les olvidará.

La relación bilateral entre México y Estados Unidos perdurará a pesar de malentendidos y momentos tensos. Sin embargo, que no quede duda que los demócratas tienen todas las herramientas para presionar al gobierno mexicano en temas que pueden poner en jaque a la Cuarta Transformación.

Entre ellos, el monitoreo de los nuevos derechos laborales y los compromisos ambientales plasmados en el T-MEC, al igual que señalamientos en temas como violación de derechos humanos, medidas antidemocráticas, el alza en la inseguridad, entre otros.

AMLO perdió la oportunidad de fomentar una relación de cooperación y amistad con los demócratas. Claro que se puede arreglar, pero no es lo mismo empezar bien que aprender sobre la marcha.

López Obrador insiste en que la mejor política exterior es la interior, siempre y cuando funcione la política interior. Y para ello, necesita una buena relación con Estados Unidos.

POR  LILA ABED
POLITÓLOGA E INTERNACIONALISTA
@LILAABED


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