Hablando con FRENA

Un conversador nato e incansable, Gilberto Lozano recorrió su vida profesional y actividad pública que denomina “social”, aunque yo la veo como política. Dice que no es político, pero hoy se encuentra en uno de los polos más activos y visibles de la actividad política en el país.

Hablando con FRENA
Ricardo Pascoe / Mirando al otro lado / Opinión El Heraldo de México

Tuve la oportunidad de conversar con Gilberto Lozano, el reconocido dirigente de FRENA, Frente Nacional Anti-AMLO. Fue una conversación interesante y fructífera. Ayudó a definir las distintas visiones que imperan en el amplio campo de la opinión pública contraria a la ruta autoritaria y polarizante que ha emprendido la fuerza política que hoy ocupa la Presidencia de la República.

Un conversador nato e incansable, Lozano recorrió su vida profesional y actividad pública que denomina “social”, aunque yo la veo como política. Dice que no es político, pero hoy se encuentra en uno de los polos más activos y visibles de la actividad política en el país.

Su movimiento ha logrado una de las movilizaciones más importantes antigubernamentales que ha habido desde la toma de posesión del actual gobierno. Quizá el logro más relevante de su esfuerzo ha sido demostrar que existe un nuevo y creciente estado de ánimo social en el país. Un estado de ánimo que reclama el fin a los ataques a las libertades, a la democracia, el fin a la polarización como método de gobierno y la progresiva destrucción del Estado y sus instituciones, que pretende convertir a los ciudadanos en súbditos de un solo hombre.

Ese nuevo estado de ánimo social es, no lo duden, el preludio a un cambio en la correlación de fuerzas en el país. La pregunta es: ¿cuándo y cómo construir ese cambio en la correlación de fuerzas entre las fuerzas democráticas y las autoritarias que actualmente imperan?

Lozano mantiene que el reclamo debe ser, en sus palabras, “¡que se vaya López ya!”. De ahí que sostiene la demanda de FRENA de que el Presidente renuncie el 30 de noviembre, sin concesiones. Lo afirma con mucha convicción de que esa ansiada renuncia sería la estocada de muerte al autoritarismo de un gobierno que se está alejando de sus promesas de campaña.

Analizamos su propuesta, y el planteamiento distinto que promueve Sí Por México. Lo que señala Sí Por México es que se debe orientar toda la energía ciudadana y política de la oposición democrática a ganar la mayoría de la Cámara de Diputados el próximo año para, desde ese lugar, cambiar las prioridades políticas y presupuestales del gobierno. Quienes sostenemos este último planteamiento lo consideramos la mejor vía para construir un camino hacia la democracia sin una incertidumbre ante las fuerzas políticas diversas y los poderes fácticos, que amenazan con actuar a través de la violencia.   

¿Cuál es la objeción de fondo a la propuesta de FRENA? Ciertamente no gira en torno a la evidente necesidad de cambiar el gobierno y el rumbo equivocado que está tomando el país. Sobre eso no existe diferencia.

La diferencia es estratégica. Nos debemos preguntar: ¿qué gana el país quitando al Presidente en mes y medio, pero dejando a su partido en control de ambas cámaras del Congreso, para que ellos decidan los siguientes pasos: el Presidente sustituto y las políticas con las que se gobierna al país el resto del sexenio? Incluso corriendo el riesgo de convertir al Presidente destituido en mártir, en víctima.

Es mejor mantener al Presidente en su posición y que tenga que rendir cuentas por su desastrosa administración a un Congreso con mayoría democrática que le pedirá cuentas claras sobre su desgobierno. Y entonces sí tendremos una confrontación entre dos Méxicos: el del Ejecutivo autoritario ante un Congreso democrático. ¡Eso sí es democracia!  

La verdadera discusión vendrá cuando haya que discutir el presupuesto de 2022, en septiembre de 2021 con la nueva Cámara de Diputados. ¿Se aprobará todo el dinero que se pide para Dos Bocas, Tren Maya y Santa Lucía? ¿Se mantendrán las políticas de adjudicaciones directas, eliminando concursos públicos y competidos? ¿Se aprobará dinero para programas sociales sin lineamientos y posibilidades de fiscalización? ¿Se repondrán los fideicomisos de cultura, artes, derechos humanos, de salud? ¿Se definirán otras prioridades presupuestales para refugios de mujeres violentadas, guarderías, entre otros casos? ¿Habrá apoyos a empresas para su recuperación de la crisis económica? ¿Habrá reorientación de recursos al sector salud? ¿Se definirán nuevos criterios presupuestales para fortalecer una policía civil y regresar los militares a sus cuarteles? ¿Se fortalecerán los órganos autónomos para vigilar y fiscalizar las acciones del gobierno?

Estos y muchos otros son los casos que se tendrán que dirimir en el Congreso de dos Méxicos: el democrático y el de un solo hombre. El debate estará entre construir instituciones sólidas del Estado o destruirlas.

En lo que sí coinciden FRENA y Sí Por México es en la necesidad de canalizar ese nuevo estado de ánimo social para construir un México abierto, plural, democrático. Sus energías y esfuerzos deben coincidir en ese alto propósito para rescatar a la nación de un deterioro mayor. Deben colaborar para alejar al país del precipicio. 

POR RICARDO PASCOE

RICARDOPASCOE@HOTMAIL.COM

@RPASCOEP


Compartir