Ejercicios prehispánicos que traerán calma y bienestar físico a tu vida

El KINAM es una disciplina física y mental de origen mexicano que está basada en las posturas y movimientos que los antiguos pobladores

Ejercicios prehispánicos que traerán calma y bienestar físico a tu vida
Sistema de posturas y movimientos que busca que quienes lo practiquen encuentren su centro, equilibrio y fluidez. Foto: Especial

El domingo 16 de mayo se llevó a cabo la presentación oficial de KINAM, el sistema de posturas y movimientos de poder toltecas que busca que quienes lo practiquen encuentren su centro, equilibrio y fluidez.

El KINAM es una disciplina física y mental de origen mexicano que está basada en las posturas y movimientos que los antiguos pobladores de Anáhuac (territorio conocido tradicionalmente como Mesoamérica) llevaban a cabo, como parte de su filosofía de vida. 

Este método de ejercicios psicofísicos fue desarrollado por el antropólogo Frank Díaz, Alejandra Cobo y Delia Benito, expertas en danza y diversas disciplinas de entrenamiento físico, como una forma de justicia histórica, en el contexto de los 500 años de la caída de Tenochtitlan, así como para dar un aporte sustancial a la cultura mexicana y como una forma de apoyar la evolución del ser humano.

A diferencia de otras disciplinas enfocadas en el bienestar físico y mental, el KINAM es un método que se fundamenta en la filosofía de la Toltequidad, uno de los legados culturales y espirituales más importantes del México antiguo y que, desde hace más de mil años, se distingue de otras grandes filosofías de vida por su carácter práctico y por dar soluciones viables a los problemas humanos.

Como parte de su relación con la Toltequidad, en donde se considera que todas las personas son únicas, valiosas y llenas de experiencia propia, en el KINAM no hay distinciones o jerarquías basadas en niveles, pues cada practicante (Kiname) trabaja escuchando a su propio cuerpo y sus necesidades.

A pesar de que no se ha conservado ningún tratado prehispánico exclusivamente dedicado a estas técnicas, sí hay elementos suficientes, plasmados en códices, vasijas, pinturas y esculturas, que sugieren que los pobladores del México antiguo realizaban posturas o movimientos dedicados “al cuerpo, la percepción, el aliento, la energía vital y los centros energéticos”. 

El KINAM recibe su nombre gracias a la palabra Kiname, con la que se designaba a las personas consideradas como “gigantes espirituales del Anáhuac”, quienes siempre buscaban estar en armonía y equilibrio.

Asimismo, la palabra KINAM viene del vocablo náhuatl “Kin”, que significa “poder”, del cual se derivan términos como “Kinatia” (aplicar una fuerza para conseguir el equilibrio) y Kinamiktli (encuadrado o armonizado). 

El método KINAM busca que los Kinames (practicantes) reconozcan, mejoren y sean capaces de realizar patrones de movimientos fundamentales, para que desarrollen una mejor comprensión de su propio cuerpo por medio de herramientas que los capacitarán eficazmente, obteniendo como resultado una mayor recuperación de lesiones, mejora en su estado físico general y su rendimiento.

Asimismo, el KINAM busca generar un conocimiento, escucha y conexión con los cuatro vehículos del ser humano (cuerpo, mente, emociones y energía vital) para poder experimentar el mundo con una calidad energética más alta y así lograr transformaciones significativas.

Es así que el KINAM, combinado con fundamentos de danza, pretende despertar la conciencia del cuerpo físico y espiritual que se habita para activar  la energía vital que vive dentro de cada persona y con ello alcanzar equilibrio, fuerza y fluidez.

Actualmente, en AgoraLucis (Lafontaine 78, Polanco, CDMX) se lleva a cabo la primera formación para enseñanza del KINAM, que busca preparar a instructores para que compartan y contribuyan a rescatar este método de ejercicios psicofísicos del México prehispánico. 

 

DRV


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