Lunes 21 de Junio 2021
MÉRIDA

Naturaleza, cultura y tradición en Yucatán

Entre tradición y una oferta turística de primera línea, Mérida es un paraíso para descubrirse poco a poco. Escenarios naturales, espectaculares gastronomía ancestral y palacios coloniales a cada paso

Entre tradición y una oferta turística de primera línea, Mérida es un paraíso para descubrirse poco a poco. Foto: Especial
Entre tradición y una oferta turística de primera línea, Mérida es un paraíso para descubrirse poco a poco. Foto: Especial
Escrito en ESTILO DE VIDA el

Hay quienes dicen que el nombre de Yucatán responde a lo que los mayas expresaban cuando los españoles los cuestionaban: Uh yu ka t'ann, que significa, "mira como hablan", otros aseguran que la raíz proviene de Ci u t'ann, que quiere decir, "no te entiendo"; también se dice que podría ser una alusión a la frase "la perla de nuestra esposa". Lo cierto es que es uno de los diamantes más pulidos de México.

Para ser un diamante, en turismo, se debe contar con una oferta hotelera adaptada a los diferentes perfiles del potencial visitante, una infraestructura moderna en constante evolución y crecimiento, oferta gastronómica respetuosa con la tradición, pero que incluya la oferta de la cocina moderna y, por supuesto, seguridad en dos ámbitos: para el visitante y para el inversor.

Y parece que este estado aprueba con buena nota en los tres sentidos: Mérida, su capital, se encuentra entre las más seguras del mundo; la inversión privada, en los diferentes proyectos turísticos del estado, confía, fluye y está dando sus frutos, y la cocina en este lugar es ya de por sí la excusa que necesitamos para justificar la visita. 

ANTES DE EMPRENDER EL VUELO

Desde el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México es posible encontrar vuelos por menos de 2 mil 500 pesos, dependiendo de la compañía aérea y los días en los que quieras volar a este paraíso. 

Tras menos de dos horas de camino, llegarás a la capital del estado, Mérida, uno de los vestigios coloniales más bonitos del país y entrada al gran ecosistema que ofrece Yucatán. 

Los mejores meses para viajar a este destino van de diciembre a febrero, ya que las temperaturas son más bajas y las lluvias escasas. Marzo, abril y mayo, también son una buena opción, aunque el calor es un poco más fuerte. 

Entre la variada oferta que se puede encontrar en Mérida se encuentra el Hotel Fiesta Americana, el cual ofrece los domingos un interesante y amplio brunch de comida yucateca que merece la pena visitar. Desde el aeropuerto se puede llegar al hotel o bien en taxi, coche rentado, o en autobús ADO, que tiene parada directa en este hotel.

Otra opción puede ser el hotel Chablé Resort & Spa, el cual fue reconocido por la Unión Internacional de Arquitectos y la Unesco como el mejor hotel del mundo en 2017.

Su Restaurante IXI´IM alberga a una gran promesa de la cocina mexicana, el joven chef Luis Ronzón, de la escuela de Yuri de Gortari y alumno destacado del chef Jorge Vallejo

Por último, la hacienda Xcanatún, que está sobre una de las haciendas henequeneras (Sisal) más importantes de Yucatán; cuenta con 18 suites. Aquí no dejes de probar la sopa de lima y la cochinita pibil, entre muchos otros platillos de la cocina tradicional yucateca. El hotel cuenta con una finca de la segunda mitad del siglo XIX, y la hacienda está construida entorno a un gran cenote; wellness, golf y sólo a 25 minutos de la ciudad de Mérida.

ANTOJO YUCATECO

El día puede comenzar contundentemente. La primera parada puede ser el Mercado Santiago y en concreto, ahí dentro, en la taquería La Lupita dirigida por el chef Pedro Medina. 

Entre los platillos recomendados están el mondongo a la andaluza o el polcán de cochinita pibil (tamal de masa de maíz que se coloca sobre hojas de maíz y relleno de cochinita).

Otra opción extraordinaria puede ser disfrutar de unos auténticos huevos motuleños, sobre todo si quieres probar los originales, los cuales elabora la cocinera tradicional doña Evelia Arce, cuyo restaurante Doña Evelia se encuentra dentro del mercado Municipal 20 de Noviembre, ¡un imperdible!  

POR JUANMA MARTÍNEZ RODRÍGUEZ

MAAZ