MICHOACÁN

Patrimonio en riesgo tras incendio en Nuri, Michoacán

El incendio que consumió la iglesia de Nurio, prende la alerta sobre la fragilidad de otros tesoros similares que aún se conservan en la meseta purépecha

CULTURA

·
El Seminario de Música en la Nueva España y el México Independiente llamó a crear un plan para evitar otra catástrofe. Foto: Especial

La fragilidad de los alfarjes y artesonados, como el que fue consumido por el fuego el 7 de marzo, en la comunidad de Nurio, Michoacán, requiere “un plan de protección y conservación” de los que aún subsisten, advierten especialistas.

“Estos techos de madera se conservan sobre todo en Michoacán, son de diferentes épocas; el de Nurio era de los más antiguos, se ha datado hacia finales del siglo XVII, pero tenemos otros que llegan a principios del siglo XIX”, señala el investigador de la ENAH, Antonio Ruiz Caballero.

De acuerdo con el especialista, los artesonados son una tecnología heredada por los españoles de los musulmanes y traída a la Nueva España tras la Conquista; debido a la gran cantidad de madera existente en Michoacán, proliferaron en la meseta purépecha. El de Nurio conservaba, además, su sotocoro completamente pintado: “El arquitecto Manuel González Galván los definió como artesonados historiados; no sólo es la estructura, sino que tiene superficies en las que se cuenta una historia que tiene que ver con los santos patronos”, explica Ruiz.

El curador Edgardo Ganado Kim dice que otros ejemplos siguen en pie, pero se encuentran en el mismo riego por los incendios. Menciona que en el mismo Nurio subsiste la Capilla de la Inmaculada Concepción, La Huatapera.

La investigadora de la UAM, Inés Ortiz Bobadilla afirma que otros recintos de este tipo son el Templo de San Francisco, Tzintzuntzan; la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en Erongarícuaro; la Capilla del Santo Sepulcro, la de San Francisco, de San Miguel Arcángel, del Señor de Santiago Apóstol, en Uruapan; la Iglesia de San Pedro y la Capilla del Hospital, en Zacán; y la Iglesia de Santiago Apóstol y Capilla del Hospital, en Angahuan.  

“Se trata de artefactos de madera, material altamente inflamable, además es madera vieja que prende enseguida, todo este patrimonio está en permanente riesgo”, dice Ruiz Caballero. 

Elementos 

-En 1640 un incendio acabó con el Convento de Tiripetío

-También el Convento de Tácambaro, de 1553, fue consumido por las llamas

-El Seminario de Música en la Nueva España y el México Independiente, llamó a crear un plan para evitar otra catástrofe.

Por Luis Carlos Sánchez

dza