Lunes 21 de Junio 2021
LEYENDAS DE TERROR

¿Conoces la leyenda del Diablo de Semana Santa que atemoriza a Durango?

Aquí te contamos los detalles de esta historia muy popular en esta temporada

FOTO: Especial
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La celebración de la Semana Santa, también conocida como Semana Mayor, es un periodo de recato, rezos, reflexión por el viacrucis y la pasión de Jesús, en la actualidad se siguen llevando a cabo estas prácticas aunque no como se hacía en otras épocas, pues hoy en día, este periodo es una semana de descanso, recreo, vacaciones, viajes a la playa o excursiones; incluso los rezos se han dejado atrás para darle paso a los bailes y a otro tipo de celebración que nada tiene que ver con lo litúrgico.

Es en medio de esta nueva forma de concebir la Semana Mayor, donde se desarrolla la leyenda del Diablo de Semana Santa, una historia muy popular en Durango y sobre todo en esta temporada, que se remonta por la década de los años 90.

Se dice que fue un viernes santo cuando la joven Josefina de 18 años de edad, tez morena clara, grandes ojos verdes como la esmeralda y con una belleza natural que cautivaba a muchos, decidió salir a bailar y divertirse con un grupo de amigos en la discoteca Cyclons, uno de los lugares más exclusivos y distinguidos para los jóvenes duranguenses.

Fue en ese lugar en el que Josefina se encontró con un apuesto joven de gran porte que lucía un elegante traje negro. Este hombre le pidió un baile a la joven, quien cautivada aceptó de inmediato. Tanto bailaron aquella noche y con tanto frenesí que se formó un círculo a su alrededor que captaba las miradas de todos los presentes, como si estuvieran atraídos por un malefició.

Así, mientras bailaba aquella pareja comenzó a elevarse y con ello se dejó ver que el hombre en lugar de zapatos tenía una pezuña de cabra, al mismo tiempo el lugar comenzaba a llenarse de un olor a azufre muy penetrante.

De pronto se escuchó en aquel lugar un ¡Ave María Purísima! y fue entonces cuando las luces se apagaron dejando todo en tinieblas. A poco tiempo la luz regresó y Josefina apareció en el suelo desmayada con el vestido quemado y con la piel de la espalda al rojo vivo.

La policía intentó seguir al auto que salió disparado del lugar pero nadie supo nada de aquel joven misterioso, quien dicen no era más que el Diablo. Josefina fue llevada al hospital, sin embargo, nunca llegó pues desapareció sin dejar rastro alguno.

Desde entonces se colocaron en los hogares cruces formadas con las palmas del Domingo de Ramos para evitar que el Diablo entre a las casas.

pgh