Un ilustrador mexicano en la Maison Balenciaga

Cristóbal Balenciaga es considerado el más grande diseñador de la Edad de Oro de la Alta costura. Su trascendencia es innegable tanto en la moda del siglo XX como en el presente

Un ilustrador mexicano en la Maison Balenciaga
SU OBRA. Ilustró para las casas de moda más importantes de Francia. Foto: Cortesía

Como conmemoración de los 125 años del nacimiento de Balenciaga, el museo celebró el Primer Congreso Internacional sobre el couturier: un espacio académico y de divulgación, en el que eligieron 13 proyectos de todo el mundo; el único seleccionado de Latinoamérica fue el del diseñador mexicano, Guillermo León.

Alfredo Bouret nació en Coyoacán en 1926. Ilustrador y diseñador de moda, su obra ha sido revalorada en México a partir de las investigaciones que hiciera la curadora Ana Elena Mallet en 2015.

Su trayectoria en la moda comenzó mientras estudiaba en la escuela Libre de Arte y Publicidad cuando mandó unas ilustraciones a la revista “La Familia”. En 1947 resultó ganador de un concurso organizado por la Cámara del Vestido, cuyo premio era una estancia de medio año en París. Esta pasantía la hizo con Pierre Balmain, quien lo animó a comenzar una carrera en la ilustración de moda. Él lo presentó con Michel de Brunhoff, editor de la revista Vogue, el cual lo contrató de inmediato.

Alfredo Bouret y Balenciaga 

A Cristóbal Balenciaga no le gustaban los “dibujantes de revistas”, tampoco permitía que alguien acudiera a ver las colecciones antes de ser presentadas. Por ello Bouret quedó perplejo cuando Michel de Brunhoff le dijo que había sido llamado para ilustrar la colección del diseñador antes de que ésta fuera presentada. A partir de ese día, acudía a los salones vacíos del tercer piso para ver pasar a los modelos recién terminados del couturier.

En alguna ocasión llegó a coincidir con Balenciaga en camino al salón donde ilustraba, este apenas le dirigía la palabra. A pesar de lo distante que parecía ser con Bouret se podía asumir que le gustaba lo que aparecía publicado en las páginas de Vogue, ya que cada temporada lo llamaba de nuevo para ilustrar la colección.

La boutique mexicana 

Llegados los años 60 el sistema de la moda cambió, los couturiers comenzaron a firmar prêt-à-porter, las clientas aristócratas eran cada vez menos, y la fotografía marcó su reinado en las revistas para siempre. Alfredo regresó a México por una breve temporada, aquí produjo unas ilustraciones de trajes típicos para exhibirlas en Europa. De vuelta en París, Jean Desses le ofreció mostrar estos dibujos en su boutique. Para su sorpresa, el mismo Desses le pidió a su joven asistente, Valentino Garavani, que hiciera una colección inspirada en las ilustraciones mexicanas de Bouert. Esto le abrió un nuevo panorama sobre el estilo de moda que se podía producir a partir de la cultura  mexicana.

Animado por su amigo John Cavanagh comenzó a importar ropa hacia Londres, en donde abrió su primera boutique llamada “Mexicana”, la cual atrajo a las princesas Margarita, Anna y posteriormente a la mismísima Diana de Gales.

Mexicana y Bouret llegan a Australia

En 1968, junto con su pareja sentimental, el diseñador de interiores Lex Robert Aitken, llegó a Sydney, donde abrió su tienda Mexicana Bazaar. Ahí encontró mujeres que apreciaban sus diseños y estilo; ellas eran, en sus propias palabras, “una clientela encantadora, hambrienta de novedades, hermosas y con una elegancia que desconocían tener.”

Aunque Mexicana Bazaar duró hasta 1972, Bouret decidió permancer en Australia. En 1997 la galería “Charles Hewitt” expuso su obra; ahí llegaron Eric Mathews (director de arte) y William Petley (columnista de moda), quienes relanzarían la edición australiana de Harper’s Bazaar, ellos le pidieron diseñar la invitación para dicho evento. Su dibujo de una mano con un guante se convirtió en el tema de la fiesta y los ojos de la moda se volvieron hacia él de nuevo.  En marzo de 2007 la RMIT Gallery en Melbourne, le dedicó la retrospectiva “Fabsolute: the fashion illustration of Alfredo Bouret 1940’s-1960’s”, al año siguiente Aitken donó algunas de las ilustraciones de Alfredo a los archivos de esta galería, donde se encuentran.

Tras la muerte de Aitken, en 2013, se mudó a Vancouver para pasar tiempo con su familia, y falleció en 2018, dejando tras de sí un gran legado artístico.

Por Guillermo León 


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