Política y Diplomacia Sostenible

Claroscuros del multilateralismo en 2024

El mayor pendiente para 2025 será definir mejores esquemas de financiamiento. En la Cuarta Conferencia sobre Financiamiento al Desarrollo (Sevilla, junio 2025) y la COP 30 (Belém, Brasil), se pueden lograr avance

Claroscuros del multilateralismo en 2024
Miguel Ruiz Cabañas / Política y Diplomacia Sostenible / Opinión El Heraldo de México Foto: Especial

Al acercarse el final de 2024, podemos empezar a hacer un balance provisional sobre sus saldos, sabedores de que un juicio más completo y equilibrado lo harán los filósofos y los historiadores. Tristemente, el rasgo más sobresaliente del año que está por terminar, son sus altos niveles de conflictividad, con las imágenes de muerte, destrucción y pérdida de vidas, en las guerras de Israel con varios de sus vecinos, la invasión de Rusia a Ucrania, o los numerosos conflictos internos en muchas naciones, en que participan grupos terroristas, o bandas del crimen organizado. El número de víctimas mortales quizá supere las 370 mil personas. (Upsala Data Conflict Programe https://ucdp.uu.se/downloads/)

2024 también fue un año de intensa actividad electoral que, dada la polarización prevaleciente en muchos estados, produjo cambios de gobierno en muchos de ellos. Se multiplicaron las derrotas de partidos gobernantes. El caso más sobresaliente, y que mayores consecuencias tendrá para todo el mundo es, sin duda, el retorno de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos.   

Pero el año que termina también fue de intensa actividad multilateral. La celebración de una serie de cumbres de jefes de estado y de gobierno, en especial la del G20 en Brasil (noviembre), la Cumbre del Futuro (Nueva York, septiembre), la COP16 sobre Biodiversidad (Cali, Colombia, octubre) y la COP29 sobre cambio climático (Baku, Azerbaiján, noviembre) despertaron interés por su temática. No se abrigaban grandes expectativas sobre sus posibles resultados, por la ausencia de cooperación entre las grandes potencias, y el complejo panorama internacional prevaleciente.

Pero una mirada más profunda sobre los resultados de estos cónclaves demuestra que la ONU y, en general el multilateralismo, no está viviendo sus últimos momentos. Parafraseando a Mark Twain: los reportes sobre su presunta muerte han sido gravemente exagerados.

A pesar del complejo panorama internacional, las conferencias mencionadas reportaron algunos progresos y acuerdos, aunque también desacuerdos y limitaciones. Hay claroscuros. La Cumbre del Futuro reafirmó la centralidad de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para las futuras generaciones.

El Pacto del Futuro definió las acciones prioritarias que deben llevarse a cabo en materia de paz y seguridad internacionales, desarme, desarrollo sostenible y derechos humanos, y adoptó el “Pacto Digital” para transitar hacia la gobernanza internacional en esta materia. https://www.un.org/es/summit-of-the-future

La COP16 sobre biodiversidad estableció un órgano subsidiario permanente para garantizar la participación de las comunidades indígenas y afrodescendientes en las negociaciones globales sobre biodiversidad, aunque no logró establecer un nuevo fondo especial (de 20,000 millones de dólares anuales hasta 2025 y 30,000 millones hasta 2030), para apoyar a los países en desarrollo.  

Por su parte, la COP29 sobre Cambio climático logró definir una nueva meta de financiación para los países en desarrollo de 300 mil millones de dólares anuales hacia 2035 (la meta anterior, definida en 2009, era de 100 mil millones), y un compromiso de buscar la movilización, de todas las fuentes posibles, de hasta 1.3 trillones de dólares hacia ese mismo año.

Esta COP también alcanzó un acuerdo para la regulación internacional de los mercados de carbono, pero no logró avanzar sobre el compromiso alcanzado hace un año en Dubai, en la COP28, de alejar al mundo de las energías fósiles, evidenciando una vez más el poder de los intereses petroleros.

El gran escollo sigue siendo cómo movilizar recursos financieros para que los países de bajos y medianos ingresos accedan a los recursos financieros necesarios para financiar su desarrollo sostenible. Pero recursos sí hay. Lo que se necesita son esquemas concretos para reducir el riesgo.

La banca multilateral (Banco Mundial, FMI y bancos regionales como el BID) deben orientar sus actividades para que los gobiernos adopten mejores marcos regulatorios y políticas públicas orientadas hacia el desarrollo sostenible. Solamente de esa manera pueden fluir los recursos del sector privado que, por su parte, debe ver el desarrollo sostenible como un área de oportunidad.

El mayor pendiente para 2025 será definir mejores esquemas de financiamiento. En la Cuarta Conferencia sobre Financiamiento al Desarrollo (Sevilla, junio 2025) y la COP 30 (Belém, Brasil), se pueden lograr avances. Una manera de lograrlos sería a través de conferencias regionales sobre financiamiento para la sostenibilidad (biodiversidad y cambio climático).

Los países de América latina deberían buscar compromisos y acuerdos que no sean sujetos a las circunstancias, tiempos, e intereses de otras regiones.

En conclusión, a pesar del fortalecimiento del nacionalismo excluyente y el aislacionismo que se observa en países tan diferentes como Argentina, Estados Unidos o Rusia, el multilateralismo no tiene sustituto. No sin tensiones, altas y bajas, sobrevivirá porque hasta ahora no se ha inventado nada mejor para enfrentar los grandes temas globales de nuestra era. Como diría Galileo Galilei: “Y sin embargo, se mueve”.

POR MIGUEL RUIZ CABAÑAS

DIPLOMÁTICO DE CARRERA Y PROFESOR EN EL TEC DE MONTERREY

@miguelrcabanas

miguel.ruizcabanas@tec.mx

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