PORTAZO

También murieron por nada

En 2005 la capital de Francia se incendió literalmente por las protestas por la muerte —accidental— de dos migrantes perseguidos por la policía

OPINIÓN

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Rafael Cardona / El Portazo / Opinión El Heraldo de MéxicoCréditos: Foto: Especial

Posiblemente, lo más indignante de la tragedia de los asesinatos en la estación del Instituto Nacional de Migración de Ciudad Juárez, Chihuahua, sea la indiferencia social generalizada ante los hechos, la ausencia de una protesta, o siquiera de una solidaria comprensión ante la desgracia.

No me refiero a la actitud del gobierno, cuyo cinismo cómplice es apabullante. No, hablo de la sociedad.

Las odiosas comparaciones a veces son útiles para medir las repercusiones de las cosas. Los siguientes párrafos nos muestran cómo en todas partes, tras las protestas —cuando las hay—, vienen la amnesia o el disimulo. Todo mundo termina alzando los hombros y siguiendo su camino.

Bueno, son cosas que pasan, dijo alguna vez un prócer ante el derrumbe mortal de un paso elevado con el Metro encima.

En el año 2005, como se ve en esta incompleta cronología, la capital de Francia se incendió literalmente por las protestas por la muerte —accidental— de dos emigrantes perseguidos por la policía. Como en muchos momentos de la historia francesa, los hechos y sus consecuencias, nos legaron una frase perdurable:

Murieron por nada…

—27 octubre. Dos adolescentes (inmigrantes) de Clichy-sous-Bois, Bouna Traore, de 15 años, y Zyed Benna, de 17, mueren electrocutados dentro de una subestación, donde se escondieron al creerse perseguidos por la policía. 

Un tercer adolescente resulta herido. Estas muertes provocan la ira de unos 200 jóvenes, quienes comienzan los disturbios. 15 vehículos son incendiados.

—28 octubre. En el barrio parisino de Chene-Pointu, unos 400 “muertos por nada”, jóvenes se enfrentan de madrugada a unos 250 a 300 policías. Siete agentes resultan heridos leves. Una treintena de vehículos es incendiada.

—29 octubre. Unas 500 personas marchan en silencio en tributo a los fallecidos. Encabezan la marcha jóvenes que visten camisetas con el lema “Muertos por nada”.

—30 octubre. El ministro de Interior, Nicolás Sarkozy, niega que los policías persiguieran a las víctimas, defiende la “tolerancia cero” en violencia urbana y llama “escoria” a sus protagonistas. Varios escuadrones de gendarmes franceses son enviados a la localidad de Clichy-sous-Bois…

A final de todo, Sarkozy fue elegido presidente de la República. Cuando acabó su mandato, él también fue perseguido: un pillo.

En Estados Unidos, la brutalidad policiaca contra George Floyd, asesinado en público por un policía blanco, hizo surgir al movimiento black lives matter (las vidas negras importan). 

Pero aquí el crimen contra 39 personas —muertas por nada—, no mueve ni siquiera los pies del secretario de Gobernación, Adán Augusto López, en señal de respeto y duelo. No importa el responsable directo.

Se trata de un crimen de Estado, como tanto se ha dicho de otros casos.

Pero esto no le importa a nadie...

POR RAFAEL CARDONA

COLABORADOR

MAAZ