OJOS QUE SÍ VEN

La venganza

Era cuestión de tiempo. Una acción anunciada. Una venganza esperada. Andrés Manuel López Obrador

OPINIÓN

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Jesús Martín Mendoza / Ojos que sí ven / Opinión El Heraldo de México

Era cuestión de tiempo. Una acción anunciada. Una venganza esperada. Andrés Manuel López Obrador finalmente, tan predecible como siempre, presentó ante la Cámara de Diputados una iniciativa para desparecer al Instituto Nacional Electoral. La institución autónoma y ciudadana que conocemos desde 1997 y que ha sido motivo de orgullo democrático para México, la quiere desaparecer el presidente en turno y en su lugar crear un “instituto” totalmente dependiente del gobierno y de los partidos políticos.

¿Cómo es esto? La propuesta de López Obrador contempla la reducción de los consejeros electorales, la elección de esos consejeros por voto popular, lo que los convertiría en candidatos a merced de los partidos políticos y por su fuera poco, contempla la desaparición de los tribunales electorales para que nadie califique los comicios y consultas que realice esa nueva instancia. Para no abonar a una preocupación innecesaria, esta propuesta de reforma constitucional requeriría mayoría calificada, es decir, dos terceras partes de los votos del congreso, por lo que, a todas luces, esta propuesta correría con la misma suerte que el intento de modificar la ley de la Industria Eléctrica.

Pero ¿Por qué lo hace el presidente mexicano? ¿de verdad es tan mala nuestra estructura electoral como para cambiarla de tajo? Si bien podemos reconocer el alto costo que implica todos los años asignar un presupuesto que ronda los 20 mil millones de pesos al INE, de los cuales la mitad son financiamiento a los partidos políticos, hoy en día nadie puede señalar al Instituto Nacional Electoral de realizar procesos opacos y dudosos en su operatividad.

El que lo afirme miente descaradamente. Sin embargo, el presidente López Obrador argumentó “fraudes electorales”. ¿Cuáles? En su mente solo hay uno, el que dice sufrió en 2006. Es un tema muy analizado y agotado. Todos sabemos que López Obrador perdió esa elección frente a Felipe Calderón por medio punto porcentual. Sin embargo, su discurso de que le robaron la elección y que cercanos, allegados y seguidores le compran por miedo o por conveniencia, prevalece hasta nuestros días. Efectivamente, en la mente de López Obrador, ésta propuesta de reforma va encaminada a vengarse, desquitarse del instituto que, en su ficción, “le robó” aquella elección.

Ese es el presidente que tenemos. Un hombre herido, enfrascado en la venganza política, donde sus energías, en cualquier tema, está enfocado a encontrar “quien se las paga”. Preocupante pero verdadero. Sabe muy bien que su propuesta será desechada y se conformará con alguna modificación a las leyes secundarias.

Pero esa nueva derrota que sufrirá en el legislativo le servirá para profundizar su campaña política de “traidores a la patria”, con miras a su reelección en uno de sus fieles y abyectos colaboradores. En esta discusión nada es desperdicio político. Pero lamentablemente será un nuevo pretexto para dividir y enfrentar a una sociedad cansada de tanto odio.

Corazón que sí siente

El caso del asesinato de la joven regiomontana Debanhi Escobar ha escalado a niveles intolerables de imprecisiones, verdades a medias y mentiras completas. Proteger a alguien o algunos ofende a la opinión pública. Vaya forma de desgastar el reclamo de mayor seguridad para las mujeres.

POR JESÚS MARTÍN MENDOZA
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@JESUSMARTINMX

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