COLUMNA INVITADA

La foto incómoda

Ahora resulta que tomarse una foto o aparecer en una fiesta donde asisten personajes que no andan en muy buenos pasos

OPINIÓN

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Eduardo Macías Garrido / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

Ahora resulta que tomarse una foto o aparecer en una fiesta donde asisten personajes que no andan en muy buenos pasos, lo convierte a uno automáticamente en una persona vinculada al crimen organizado.

Fatídica noche fue la del 27 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero. El titular de la extinta Procuraduría General de la República (PGR), Jesús Murillo Karam, informaba que el alcalde de ese municipio, José Luis Abarca Velázquez, era señalado como responsable de ordenar la desaparición de los 43 estudiantes de la  Escuela Normal Rural de Ayotzinapa Raúl Isidro Burgos.

Abarca fue aprehendido por la Policía Federal, e inmediatamente después se desató toda una guerra política en redes sociales y en medios convencionales, luego de que fueron publicadas fotografías suyas acompañado por políticos de diversos partidos: Andrés Manuel López Obrador, Miguel Ángel Mancera, Carlos Navarrete, Ríos Peter, por parte del PRD, pero también del expresidente Enrique Peña Nieto y Rosario Robles.

A la par del proceso legal contra Abarca, se orquestó toda una maniobra política en contra de López Obrador, quien fuera, el
principal opositor a los gobiernos panistas y priistas, además de seguro contendiente, por tercera ocasión, a la pasada elección
presidencial de 2018, ahora con un nuevo partido, fundado por él en 2011.

Todo comenzó con la acusación que hiciera Fernando Belaunzarán, entonces diputado federal por parte del PRD, actualmente uno de los principales opositores del presidente López Obrador.

Belaunzarán refirió que López Obrador impulsó indirectamente a José Luis Abarca como candidato del sol azteca a la presidencia
municipal en Iguala, Guerrero. A pesar de que existen fotografías del ahora presidente con Abarca, no significa que fueran amigos, y mucho menos, que estuviera enterado López Obrador de las conductas recurrentes al margen de la ley por parte del expresidente municipal.

Los priistas abrieron fuego apoyados en la fotografía de Abarca con López Obrador, los de Morena respondieron exhibiendo a Peña Nieto y al exalcalde muy sonrientes y abrazados. Esto no significa de ninguna manera que exista por este simple hecho, un vínculo entre ellos de complicidad.

En el caso del gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco, se publicó una fotografía donde aparece con capos del narcotráfico. Él se deslinda, argumenta no conocerlos y asevera que se toma muchísimas fotos y no le pregunta a la gente a que se dedica.
El vicario general de la Diócesis de Cuernavaca, Tomás Toral Nájera, reveló que la fotografía donde aparece el gobernador con tres presuntos líderes del narcotráfico en la entidad fue tomada en una iglesia del municipio de Yautepec.

Al parecer, dicha foto fue tomada no en el contexto de una reunión pactada. Cuauhtémoc sostiene que es común que en lugares
públicos las personas o aficionados se acerquen a él para pedirle su autógrafo y retratarse.

El tipo de relaciones de Cuauhtémoc Blanco y los personajes con quienes se fotografió probablemente se sabrá pronto. La fiscalía
general de las República deberá investigar a fondo y sostener con documentos más convincentes que fotos, la relación entre el
gobernador y las tres personas ligadas al crimen organizado en la entidad.

POR EDUARDO MACÍAS

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