DIPLONOTAS

Sin cambios en Rusia

Estas elecciones legislativas podrán pasar a la historia como las más sucias en los tiempos postsoviéticos

OPINIÓN

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Beata Wojna/ Diplonotas / Opinión El Heraldo de México

Este viernes, sábado y domingo los ciudadanos rusos concurrirán a las elecciones parlamentarias. Si Rusia fuera un Estado democrático podría afirmarse que están en juego los 450 escaños de la Cámara de Representantes, conocida como Duma. No obstante, esto no es verdaderamente así.

Los líderes políticos de Rusia, con el presidente Vladimir Putin al frente, han escogido una ruta autoritaria para su país, por lo que las elecciones parlamentarias son un ejercicio controlado que sirve para legitimar al régimen, aplaudirle cuando sea necesario y evitar sorpresas. De hecho, 70 por ciento de los encuestados por el centro independiente Levada considera que los resultados de las elecciones ya están decididos y la campaña electoral es sólo una simulación.

Se prevé que el partido del gobierno, Rusia Unida, se quedará con una mayoría cómoda, aunque no repetirá el resultado de 2016, cuando ganó 76 por ciento de escaños. Igualmente, en el Parlamento habrá lugar para el Partido Comunista que suele ser el segundo más votado, para el Partido Liberal Demócrata (derecha populista) y para Rusia Justa (socialdemócratas).

Queda por ver si alguno de los otros 10 pequeños partidos que se presentan a esta elección logrará representación.

Dado el bajón en el apoyo social, el gobierno se ha esmerado mucho en garantizarse resultados que le sean satisfactorios. Recurriendo al envenenamiento y al juicio político, el régimen ha eliminado de la contienda a su principal opositor, Aleksei Navalni, quien se encuentra en un centro penitenciario a 200 kilómetros de Moscú. Su fundación contra la corrupción fue catalogada como una organización extremista, lo que impidió a sus colaboradores tomar parte activa en las elecciones.

Se estima que más de 300 candidaturas fueron rechazadas con pretextos banales. Se ha usado también la táctica de debilitar a los candidatos más incómodos presentando sus “dobles”, es decir, candidatos con nombres y aspectos físicos similares, para despistar al votante. Asimismo, el gobierno ha llevado a cabo una limpieza en los medios de comunicación: desde abril de este año, una veintena de periodistas y varias redacciones fueron etiquetados con el estatus de “agentes extranjeros”. A todo ello se suma que la Organización de Seguridad y Cooperación en Europa decidió no enviar observadores a Rusia, debido a las restricciones impuestas por las autoridades rusas.

Muchos consideran que estas elecciones legislativas podrán pasar a la historia como las más sucias en los tiempos de la Rusia postsoviética. Probablemente sí.

El gobierno está apostando todo para mantener el status quo y garantizar el buen desarrollo de las elecciones presidenciales en 2024, y el consentimiento de la sociedad le ayuda a lograr estos objetivos.

Según las encuestas del mismo centro Levada, realizadas en agosto, 48 por ciento de los rusos cree que las cosas en el país van por el camino correcto y 44 por ciento cree que el país va por el camino equivocado.

En fin, habrá que esperar un poco más para que Rusia cambie.

POR BEATA WOJNA
PROFESORA DE RELACIONES INTERNACIONALES EN EL TECNOLÓGICO DE MONTERREY
@BEATAWOJNA

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