COLUMNA INVITADA

¡No arriemos las banderas!

La actividad del político no está viviendo sus mejores épocas

OPINIÓN

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Cecilia Romero/ Colaboradora/ Opinión El Heraldo de México

La actividad del político no está viviendo sus mejores épocas.  El común del ciudadano la menosprecia, la considera sucia, la asocia automáticamente con corrupción, la identifica con lejanía, con hipocresía.  El político es un lastre; los gobernantes son una carga; los legisladores, un estorbo; los partidos, un barril sin fondo.  ¡Y vaya que existen elementos para sustentar estas afirmaciones!

La política, sin embargo, es el vehículo que los seres humanos tenemos para construir una mejor sociedad.  Cuando la política fracasa, sobrevienen los totalitarismos.  Cuando se silencia la voz disidente, aparece la dictadura.  Cuando el diálogo se convierte en monólogo, llega el partido único, la voz única, la voluntad única.

De ahí la importancia de salvar la política.  De ahí la trascendencia de la sociedad en la toma de decisiones, y de la necesidad de su participación en la vida política.  De ahí la urgencia de instrumentos idóneos, de puertas abiertas, de casa limpia y actitud dialogante.

El Partido Acción Nacional nació a la vida de México en septiembre de 1939, en un entorno caciquil, donde había una sola voz y nula de opinar en contra.  El PAN se fundó en la adversidad, y en ella creció y se fortaleció.  Nada fue fácil, nada fue gratis.  Nació de ciudadanos que deseaban construir, que tenían ideas para hacerlo.  Y empezaron a picar piedra, a invitar a otros, a opinar, aportar, proponer.

En 82 años de historia, el Partido ha enfrentado vientos y tempestades.  Ha tenido épocas de sequía y de lluvias abundantes.  Al PAN han llegado desde el inicio, campesinos y universitarios, obreros y empresarios, clasemedieros y proletarios, católicos y agnósticos.  Hombres y mujeres, eso sí, deseosos de participar en la construcción de un México para todos.

Y también han llegado arribistas, y ladronzuelos, y corruptos…  El PAN es reflejo de la sociedad mexicana.  Hay de todo.  Los panistas somos ‘pecadores estándar’.  Hemos estado en el poder y hemos sido oposición.  Los gobiernos de Acción Nacional han sido ejemplo de cercanía, de honestidad y de eficiencia.  Y también los ha habido diferentes.   

Lo que no ha cambiado en el PAN en su doctrina.  Está sustentada en el humanismo político, tiene como base fundamental la dignidad de la persona, y como pilares la solidaridad, la subsidiariedad y el bien común.  Tiene principios sólidos y programas que han sido actualizados, siempre con base en nuestros valores.  Tenemos la capacidad de responder con propuestas humanistas e innovadoras.  Y lo hemos demostrado.

En el México de hoy, donde la polarización y el enfrentamiento están a la orden del día, Acción Nacional sigue enarbolando la bandera de la dignidad eminente de hombres y mujeres, proclamando la primacía del interés nacional por encima de los bienes individuales, sosteniendo que la democracia es forma de vida y de gobierno, afirmando que la política es instrumento de encuentro y vehículo de construcción.

El PAN confía en la capacidad de encuentro y de diálogo.  En el PAN aceptamos con humildad nuestros éxitos y fracasos, sostenemos con renovado esfuerzo nuestra identidad y renovamos la invitación a todos quienes quieran construir con nosotros una Patria Ordenada y Generosa a unirse a nuestras filas.

POR CECILIA ROMERO CASTILLO
COLABORADORA
@CECILIAROMEROC

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