COMANDO Y CONTROL

Desfile, Industria, Ferias y Política

Buscan dotar a las FFAA con equipo moderno y garantía para una operación adecuada. Se dejó de comprar, salvo excepciones, de segunda mano

OPINIÓN

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Íñigo Guevara Moyano / Colaborador. / Opinión El Heraldo de México

El tradicional desfile cívico-militar del 16 de septiembre será la movilización de tropas y equipo más grande del año. Esta exposición de las Fuerzas Armadas (FFAA) para su pueblo también se ve en el aire, pues la Fuerza Aérea Mexicana y la Aviación Naval presentan sus aviones y helicópteros, desde modelos veteranos como los cazas F-5 y los transportes Lockheed C-130 hasta los turbohélices Beechcraft T-6C+, Airbus C295M, Leonardo C-27J, los reactores de transporte Boeing 737 y los helicópteros Airbus Cougar, Sikorsky Black Hawk y Bell 407.  Todos estos últimos, adquiridos entre 2008 y 2018.        

Vale la pena recordar que desde 2007, el gobierno adoptó la práctica de comprar equipo nuevo. Se busca dotar a las FFAA con equipo moderno, con calidad y garantía necesaria para una operación adecuada. Se dejó de comprar equipo –salvo contadas excepciones– de segunda mano.     

El comprar “nuevo” permite un mejor control de calidad y se traduce en ciclos de vida largos que compensan un costo de adquisición mayor, con lo que se puede generar las capacidades locales de mantenimiento preventivo y correctivo. En contratos relativamente grandes, el comprador puede imponer condiciones para que las armadoras de equipo original (denominadas OEM) establezcan una presencia en el país, ya sea subsidiarias, programas de desarrollo de proveedores locales o empresas de servicio; a este uso se le llama "localización". Un paso más allá consiste en regular esta práctica para convertirla en una política formal de compensaciones industriales y comerciales (Offset). 

Así, muchas de las compras de equipo militar que en el pasado era considerado como un gasto, se convirtieron en inversión para el desarrollo nacional en las dos últimas administraciones. En menos de una década, México pasó a ser el 12° proveedor aeroespacial del mundo.  Muchas de las grandes compañías aeroespaciales y de alta tecnología OEM como Airbus, Bell, Beechcraft, y Lockheed Martin –entre otros– buscaron establecer presencia en el país, y con ellos atrajeron a sus cadenas de suministros.  Las OEM le dan forma a la industria aeroespacial y sus cadenas de suministros le dan cuerpo y fondo. Esa mezcla es la que necesita una nación para verdaderamente despegar en cuanto a su desarrollo económico y tecnológico en el sector aeroespacial.  

Para encapsular, promover y presentar al mundo los avances de su mercado, los gobiernos crean ferias aeroespaciales que dan cita a industrias y usuarios periódicamente. Así nació la Feria Aeroespacial México (Famex) en 2015, con sede inicial en la base aérea de Santa Lucía. En formatos bianuales, la participación en FAMEX creció de 240 compañías en 2015, a 635 en 2019. Para Famex 2021, el comité organizador había seleccionado como sede al Aeropuerto Intercontinental de Querétaro.   El cambio de sede consideraba 1) el amplio crecimiento económico-aeroespacial que mantiene la entidad y 2) la necesidad de migrar unidades de la FAM a Santa Lucía, dado el aumento en operaciones comerciales que generará el Aeropuerto Felipe Ángeles.  Pero, aunque estaba planeada para el 22-25 de septiembre en Querétaro, el 1 de septiembre se anunció que Famex se llevará a cabo (ahora y de nuevo) en Santa Lucía.    

El actual gobierno no ha indicado planes para invertir en equipo militar, por lo que la siguiente administración heredará necesidades ligadas a oportunidades de impulso, innovación e inversión… Sobre todo si la práctica de comprar nuevo eventualmente se convierte en política. 

POR ÍÑIGO GUEVARA MOYANO
DIRECTOR DE LA COMPAÑÍA JANE'S EN WASHINGTON, D.C.

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