AYER PENSABA DISTINTO

La épica histórica de la consulta

Sin embargo, hay otra lectura de la que se ha hablado poco: aquella dela épica histórica de la consulta

OPINIÓN

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Fernanda Caso / Ayer pensaba distinto / Opinión El Heraldo de México

Los resultados de la consulta del domingo tienen una lectura natural que se desprende de la coyuntura electoral. 7% de los mexicanos asistió a las urnas, 93% no. Los análisis de estos datos han saturado las redes: lo que nos dicen sobre la capacidad de movilización de Morena, lo que nos dicen la comunición del Presidente, el terrible fraseo de la pregunta planteada, los motivos de quienes votaron, aquellos de quienes se absutuvieron, la indiferencia, la militancia, la organización….

Sin embargo, hay otra lectura de la que se ha hablado poco: aquella dela épica histórica de la consulta.

Desde que planteó este ejercicio, el presidente buscaba construir con él un hito que marcaría su presidencia. La “4T” como narrativa solo se sostiene si existe un parteaguas tangibleque permita distinguir a este gobierno de aquellos que lo precedieron. Todas las transformaciones de las que AMLO se siente heredero (La Independencia, la Revolución y la Reforma) fueronbrutales parteaguas. López Obrador sabía que su triunfo en las urnas, por más avasallador, no era suficiente para sostener una narrativa de las dimensiones que él se estaba planteando.Al final, todos sus predecesores recientes llegaron y salieron por la vía democrática.Él necesitaba un rompimiento mayor y se dedicó a fabricarlo. 

Al intentar poner a todos los expresidentes vivos en una boleta, estaba llamando al pueblo a acompañarlo en esa batalla política… repudiar el pasado y elegirlo a él como líder de la nueva era. El “juicio contra expresidentes” que buscaba no era un asunto jurídico, no le interesaban las carpetas de investigación, los tipos penales ni los largos procedimientos. Por eso tampoco le importó cómo estuviera fraseada la pregunta en la boleta. La pelea que él estaba dando no estaba en el campo del Derecho sino en el campo de la Historia. El rechazo masivo al pasado era necesario en el proceso para después ungirlo a él.

El presidente quería un juicio sumario contra sus adversarios, su propio parteaguas, su oportunidad para convertirse en prócer y ganarse un lugar en en el Grito y en la portada de los libros de texto de la SEP. Y el país le dijo que no. La mayor relevancia del mensaje del domingo no está en lo electoral, sino en ese mensaje.La mayoría de la población sigue respaldando a López Obrador como presidente, pero solo como eso. Es un hombre normal, un presidente más en la lista de aquellos a quienes se medirá por sus acciones y sus resultados.

Que el país no lo haya acompañado enesta farsa es esperanzador. No por López Obrador en sí mismo, sino porque refrendala permanente actitud crítica de los mexicanos frente a sus gobiernos. México no compró su propaganda. Celebremos la confirmación del escepticismo como un sano modo de relacionarnos con el poder. El mensaje del domingo fue claro: el presidente aún no tiene ganado su lugar en La Historia. Le quedan 3 años.

POR FERNANDA CASO 
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@FER_CASO

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