ROMPEOLAS

Economía espacial

Existe la idea de llevar las industrias más contaminantes de la Tierra fuera de ésta; incluso de futuras colonizaciones fuera del planeta

OPINIÓN

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Alejandra Martínez / Rompeolas / Opinión El Heraldo de México

La carrera por el espacio tiene un segundo aire, y esta vez no sólo los Estados están involucrados, los grandes multimillonarios van ahora por un jugoso negocio que parece no tener límites.

El pasado martes, el hombre más rico del mundo, dueño del corporativo Amazon, Jeff Bezos, realizó el primer viaje corto de su compañía Blue Origin, al espacio. Su cohete despegó en el desierto de Texas y llegó al límite reconocido entre la atmósfera terrestre y el espacio, la llamada Línea de Karman, donde pasaron apenas unos minutos.

Pocos días antes, el 11 de julio, el multimillonario británico Richard Branson se adelantó en la proeza con su empresa Virgin Galactic, aunque él no llegó a la Línea de Karman, se quedó en 86 kilómetros de altitud.

Ambos casos significan el arranque del turismo espacial; según el banco suizo UBS, se calcula que en una década este sector tendrá un valor de tres mil millones de dólares anuales.

Se espera que en septiembre próximo Elon Musk y su firma SpaceX —que ya ha realizado misiones con la NASA— lleve a cabo una expedición orbital; el proyecto SpaceX es mucho más ambicioso, busca llevar turistas a la Estación Espacial Internacional y viajes orbitales de cuatro o cinco días en su cápsula Crew Dragon.

Virgin Galactic iniciará operaciones formales en 2022 —con un máximo de 400 vuelos anuales— hasta ahora hay 600 clientes con boleto en mano, cada pase se ha vendido entre 200 mil y 250 mil dólares, aunque se ha advertido que habrá un aumento de precios.

Blue Origin, en tanto, tiene proyectados dos viajes más este año, aunque no ha mencionado precios específicos, subastó un asiento en el primer vuelo por 28 millones de dólares.

Se ve en estos vuelos el primer paso para una posterior creación de hoteles en el espacio. Bezos ha declarado que Blue Origin tiene el objetivo, a largo plazo, de construir colonias donde las personas puedan vivir y trabajar. La idea no es descabellada, expertos señalan que existe la idea de llevar las industrias más contaminantes de la Tierra fuera de ésta, también de minería espacial: extracción de agua y minerales de asteroides; incluso de futuras colonizaciones fuera de la Tierra.

Paradójicamente, los recientes vuelos han recibido duras críticas por su alta producción de gases de efecto invernadero; según cálculos, cada viaje emite 100 veces más CO2 por pasajero que un traslado en avión.

En cuanto a gobiernos, tanto Estados Unidos como China han logrado llevar exitosamente sus rovers a la superficie de Marte. El Perseverance, de la NASA se posó en el Planeta Rojo el pasado 18 de febrero, y está por recolectar su primera muestra de rocas en busca de rastros de vida, pero que también serviría para tener una mejor comprensión geológica del lugar.

El Zhurong chino amartizó en mayo, también busca indicios de vida antigua y agua.

Un tratado de Naciones Unidas de 1967 señala que ningún país puede reclamar derechos ni soberanía en espacio fuera de la Tierra; por ejemplo, ninguna parte o recursos naturales de la Luna podrán ser propiedad de ningún Estado, organización o persona física. 

Con la exploración del espacio se prevén nuevas controversias en materia de derecho internacional, tocará actualizarnos. El futuro nos alcanza.

POR ALEJANDRA MARTÍNEZ
ALEJANDRA.MARTINEZ@ELHERALDODEMEXICO.COM
@ALEJANDRAMTZ_87

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