“Genio contrastado”

Con los años intuí que Beethoven podía crear desde la música más vigorosa hasta la más dulce y romántica como el segundo movimiento del concierto No. 5 para piano -El Emperador- o su insigne “Claro de Luna” lleno de almíbar

“Genio contrastado”
Atala Sarmiento/ Anecdotario / Opinión El Heraldo de México

Me asustaban los acordes fuertes de sus partituras tanto como su cabellera canosa alborotada y el ceño fruncido sobre esa mirada penetrante en los retratos de portada de sus discos.

Cuando mi papá ponía a todo volumen la 5a Sinfonía de Ludwig Van Beethoven me daba miedo porque me parecía “música enojada”. Yo era pequeña, y entonces no entendía mucho de su legado musical.

Con los años intuí que Beethoven podía crear desde la música más vigorosa hasta la más dulce y romántica como el segundo movimiento del concierto No. 5 para piano -El Emperador- o su insigne “Claro de Luna” lleno de almíbar. 

Pero cuando murió mi papá concluí que solo Beethoven era capaz de hacer sentir, a través del segundo movimiento de su 7a Sinfonía, el dolor, la pérdida, lo fúnebre, el quebranto en su máxima expresión y hasta entonces lo comprendí musicalmente.

Relato esto porque la pandemia puso en segundo plano el 250 aniversario del nacimiento de uno de los más virtuosos músicos; pero el fin de semana vi una película alemana titulada “Louis Van Beethoven” basada en la vida de compositor.

Parece tratarse de una versión bastante apegada a la realidad, salvo algunas excepciones, como el hecho de que narre una serie de encuentros en Viena con Mozart, de lo que no hay prueba contundente hasta la fecha o que, según esta versión, el maestro muere de pulmonía en una carreta yendo de Alemania a Viena con su sobrino Karl, dato igualmente impreciso.

Hay un sinfín de especulaciones sobre la vida y muerte del músico. Pero varias investigaciones han demostrado que desde niño sufrió numerosas afecciones de salud, especialmente ligadas al sistema digestivo. Padecía lo que hoy conocemos como síndrome de colon irritable, problemas de hígado y páncreas, constantes resfriados mal cuidados y, aparentemente, una depresión crónica producida, en parte, por la pérdida del oído.

Hace unos años un estudio realizado a un mechón de su cabellera y a un fragmento de su cráneo, desveló que en su cuerpo había plomo por lo que probablemente padeció saturnismo, y que éste está directamente ligado a la sordera progresiva que lo hundió en la depresión. Lo mismo le sucedió a otros artistas como Goya y Caravaggio por las altas concentraciones de plomo en los pigmentos de sus obras.

En la película es retratado como un hombre sin suerte en el amor, irascible, voluntarioso, determinado, liberal, y como un compositor rompedor en su época inclinado por el volumen alto y un ritmo rápido.

Muy a pesar de cómo lo describan múltiples biografías, su música es la completa radiografía de ese Beethoven con un lado enérgico, apasionado, brioso y, en contraste, uno romántico y alegre creador de la más brillante y estremecedora obra maestra de la música ¿Quién no se ha emocionado con la “Oda a la Alegría”?

POR ATALA SARMIENTO
COLUMNAS.ESCENA@HERALDODEMEXICO.COM.MX
@ATASARMI

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