COLUMNA INVITADA

A 66 años del primer voto femenino

En una sociedad marcada aún por la cultura patriarcal y machista, una fecha como la del 3 de julio de 1955 necesita ser recordada y celebrada

Salvador Guerrero Chiprés/ Colaborador/ Opinión El Heraldo de México
Escrito en OPINIÓN el

En una sociedad marcada aún por la cultura patriarcal y machista, una fecha como la del 3 de julio de 1955 necesita ser recordada y celebrada. Mujeres indígenas, obreras, clasemedieras, burguesas y aristócratas han sido parte de ese avance. 

Hace 66 años por primera vez las mujeres votaron en un proceso electoral en México. Antes de ese momento su postura política estaba invisibilizada. 

En una sociedad igualitaria, equitativa, democrática, ese tipo de temas son razón de efeméride y de recordatorio de lo que aún falta. Y recuerdo aquí a Yuri Zagorin, presidente nacional de la Cámara Nacional de la Vivienda (Canadevi), quien dice: “si no estamos bien todas y todos, no está bien nadie”. 

Merecemos aspirar a lo imposible para llegar a lo realizable. Las mujeres están al centro, especialmente las más pequeñas, las más mayores y las más pobres. Son seis décadas de búsqueda de un reconocimiento que, del mundo de la representación electoral, no ha pasado del todo al espacio doméstico, laboral y económico. 

Las mujeres han navegado a contracorriente. Han soportado doble y triple carga de trabajo, obstáculos y violencias. 

La pandemia visibilizó problemas que anteriormente eran confinados a las cuatro paredes del ámbito familiar—privado: violencia doméstica en diferentes órdenes y niveles, sobrecarga física y emocional ante el cuidado de hijas, hijos e incluso adultos mayores, con poco o nulo apoyo de su contraparte masculina. 

La postpandemia y el México post 6 de junio requieren una visión integradora, estratégicamente incluyente. La ciudad y el país rechazan mayoritariamente divisiones diferentes a las que establece la ley cuando se trata de sancionar a quienes están dentro o fuera de ella. 

En los comicios recientes, las mujeres se posicionaron con importantes cargos de representación a partir del voto en seis de las 15 gubernaturas en disputa. Gobernarán también en 8 de las 16 alcaldías de la Ciudad de México, y serán parte de la mitad de las curules de la Cámara de Diputados

Hay un gran tramo recorrido desde el 3 de julio de 1955, que pasa por el primer sufragio femenino a la primera gobernador en 1979, Griselda Álvarez en Colima. También por la primera gobernante electa en la capital nacional, Claudia Sheinbaum Pardo

El espacio para gobernar desde una perspectiva de género diferente tiene que consolidarse como distintivo de nuestra democracia, y no solo en un ámbito de la actividad social. Aún son las mujeres, mayoritariamente, quienes menor salario reciben o tienen encomiendas laborales de menor jerarquía. 

Hoy, la gobernanza femenina dará un aire renovado a la conducción de gobierno y generará mayor expectativa para obtener políticas públicas inclusivas, centradas en las personas como eje de acción. 

La tarea no es sencilla en un escenario dominado por usos y hábitos machistas. En el camino ha habido y habrá aliados que trabajarán de la mano con las mujeres que en unos días celebrarán 66 años de ciudadanía plena. La madurez de nuestra sociedad, en el riesgo democrático, puede tener reversa: los avances deben defenderse y profundizarse. 

POR SALVADOR GUERRERO CHIPRÉS
PRESIDENTE DEL CONSEJO CIUDADANO PARA LA SEGURIDAD Y JUSTICIA DE LA CIUDAD DE MÉXICO 
@GUERREROCHIPRES

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