Lecciones de democracia

El electorado aseguró que transición y alternancia siguen siendo los pilares de la política

Lecciones de democracia
Pedro Ángel Palou / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

“En términos reales Morena perdió 30 por ciento de sus votos. La oposición debe aprender que fue por un voto de castigo”.

México, pese a sus múltiples divisiones, dio una serie de lecciones de democracia en un momento en el mundo en el que se tambalea como forma privilegiada de gobierno. El INE refrendó su carácter de árbitro imparcial y, como dice Ricardo Raphael, sobrevivió a los ataques presidenciales. Los millones de ciudadanos que colaboraron volvieron a refrendar el papel del instituto —un tiempo la institución mexicana con mayor credibilidad—; la ciudadanía salió a votar, pero no masivamente. Sólo la mitad de los votantes emitió su sufragio. Muchas razones que los partidos deberían analizar. Una, a vuela pluma, los malos candidatos.

Hemos hablado aquí de la pena de esa corte de los milagros de luchadores, deportistas, actores y cantantes venidos a políticos. Pero no sólo los candidatos, las alianzas de partidos, el descafeinado PRD sin ideología, junto con el maltrecho y pragmático PRI, que desde 1939, no la tuvo, y finalmente el PAN buscando regresar al poder a como dé lugar.

Donde fue sólo, el PRI perdió todas las gubernaturas. Morena retuvo 10, las demás se fueron a otros partidos. Siete estados tienen gobernadora, y varios de ellos repiten su segunda mujer en el Ejecutivo. Nuevo León, penosamente, elige al candidato de Movimiento Ciudadano —o a su mujer influencer—, una especie de Bronco nice y le voltea la tortilla pues su partido no gana ni una diputación local; gobernará con un congreso de oposición, como su antecesor.

Morena se alía en el Congreso federal con el Verde —que vuelve a protagonizar un penoso momento al ser denunciado por Facundo por comprar a influencers que pidieron el voto por ellos. Son el partido ganón esta vez, con el doble de curules que MC, y Morena tendrá que negociar con ellos para sacar reformas e iniciativas de ley. La buena noticia es que esa mayoría no es calificada y, por ende, no podrán hacer reformas constitucionales. Suscribo lo que Héctor de Mauleón dijo: “Los bandidos del PRI casi no ganaron. Los babosos del PAN no tienen de qué presumir. El perro moribundo del PRD ha recibido un huesito que lamer. Morena ha sido bien zarandeado. Buenos resultados. Si no fuera por el maldito Partido Verde”.

La debacle electoral de la Ciudad de México, donde Morena pierde la mayoría de las alcaldías —Claudia Sheinbaum gobernará con oposición— es convertida en meme clasista. Se propone un muro divisorio —a la Berlín— entre las dos ciudades. Penoso chiste que nos muestra, tristemente, cómo somos.

Las lecciones son muchas, además del papel del INE. Una ciudadanía madura que no le da la victoria a nadie, más bien le asegura derrotas a todos los partidos, que no muestra confianza en ninguno de ellos ni en la clase política. Hay damnificados en la posible sucesión electoral —la jefa de Gobierno, sobre todo—, y el tablero se mueve y tambalea. AMLO declara su jubilación al término del mandato y, eso sí, acusa campañas sucias como parte de la razón de que haya perdido la mayoría calificada. Su popularidad sigue siendo fuerte. Obliga a la reflexión y la crítica. Hago míos los pensamientos a vuela pluma de Sabina Berman sobre la razón de la pérdida de votos: “la izquierda de AMLO y la izquierda por la que votaron las clases medias de la CDMX en 2018 son distintas. Una atiende sólo las angustias materiales de los pobres; la otra también gasta en Educación, Ciencia y Cultura, es feminista y pro LGTB —y abraza la crítica”. Demoledor análisis. Habría que completarlo diciendo que esta mitad de sexenio traicionó la agenda de la izquierda en la ciudad y en el país. Además, la capital no es el país. Nacionalmente Morena creció en gubernaturas. En términos reales perdió 30 por ciento de sus votos. La oposición debe aprender que esto fue por un voto de castigo, no por propuestas alternativas.

Casi 20 mil candidatos fueron votados el 6 de junio —las campañas teñidas de sangre; los resultados mixtos. Casi podríamos titular esta columna Todos pierden. Pero sería desestimar la inteligencia política del electorado que provocó balances de poder, utilizó la democracia para evitar cualquier engañifa dictatorial o de reelección y nos aseguró que transición y alternancia siguen siendo los pilares de la política.

POR PEDRO ÁNGEL PALOU
COLABORADOR
@PEDROPALOU
 

dza


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