Lunes 21 de Junio 2021
ALEJANDRO POIRÉ

El futuro de la oposición

Hay que poner atención a las alcaldías como una fuente potencial de liderazgos con respaldo popular

Foto: Especial
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Escrito en OPINIÓN el

El futuro de la oposición no está en sus liderazgos nacionales ni legislativos actuales. De hecho, es porque estos liderazgos están cabalmente encuadrados en las élites partidarias del pasado reciente, que su propuesta electoral se antoja insuficiente, y su fuerza política resulta inexistente ante cada amenaza que proviene del poder. Si los espectros del autoritarismo rondan los pasillos de nuestra maltrecha democracia, es en buena medida porque sus guardianes designados huyeron de sus puestos al primer espanto, hace muchos meses.

Hay que reconocerle a estos jóvenes y a la vez rancios líderes del PRI, PAN y PRD un acierto indudable: han comprendido que el propósito de Morena es consolidar un nuevo sistema hegemónico como el del siglo pasado del PRI, y han formado una coalición electoral que pudiera arrebatarle la mayoría en la Cámara de Diputados al gobierno. El riesgo autoritario es real y el antídoto –aunque de un sabor amargo– es un bloque opositor que, de encontrar fuerza en los números, quizá los reanime a comportarse como un verdadero control del poder.

Pero eso no será mucho más que un remedio temporal si no se renuevan de forma genuina las élites partidarias: ¿qué mejor argumento para un régimen iliberal que la mala calidad o dudosa reputación de sus opositores? Si el autoritarismo del siglo XX se fundó en el mito de un triunfo revolucionario cristalizado en un partido hegemónico, el del siglo XXI se quiere armar sobre el mito populista de que el gobierno, el movimiento que lo encumbró, y en especial su líder, encarnan una moralidad superior y directamente conectada con el pueblo, y que todo aquel que se les oponga es por un propósito indecente y corrupto.

De donde pueden venir opciones más interesantes para refrescar nuestras élites políticas nacionales es del ámbito local. Además de varios gobernadores opositores que ya cuentan con una alta aprobación, hay que poner atención a las alcaldías como una fuente potencial de liderazgos con respaldo popular más allá de lo que representan las etiquetas partidarias nacionales. Así, en las quince gubernaturas en disputa, cerca de la mitad de las candidaturas más competitivas tienen experiencia previa encabezando gobiernos municipales o alcaldías. No todas ganarán su elección, y aún desde el Ejecutivo estatal, es posible que busquen evitar confrontar al régimen.

Pero no será la primera vez que la estructura federal represente el obstáculo más firme a las pretensiones hegemónicas de una élite que quiere monopolizar el poder. Desde el ámbito local se construyó buena parte de nuestra transición a la democracia hacia el cierre del siglo pasado, y también desde ahí –aunque más por la búsqueda de autonomía de los cacicazgos postrevolucionarios– se enfrentó el PRI con importantes retos a su consolidación. Y desde lo local también, quienes ganen las elecciones del próximo 6 de junio, contarán con el respaldo de los votos para ejercer sus cargos, y requerirán del pluralismo para continuar su carrera.

Así que es tiempo de recordar que nuestra elección importará tanto en el ámbito federal para elegir entre el pluralismo o la hegemonía, como en lo local para castigar a malos gobiernos, e invertir en mejores liderazgos partidarios a futuro. Quienes tendrán la tarea de corregir el rumbo y reconstruir nuestra democracia.

POR ALEJANDRO POIRÉ
DECANO CIENCIAS SOCIALES Y GOBIERNO TECNOLÓGICO DE MONTERREY
@ALEJANDROPOIRE

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