Adquisición de la refinería Deer Park

Es cierto, las grandes petroleras se están moviendo hacia las cero emisiones, pero es un proceso a largo plazo

Adquisición de la refinería Deer Park
Manuel Rodríguez / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

La decisión de adquirir la refinería de Deer Park, ubicada en Houston, Texas, por parte de Petróleos Mexicanos, forma parte de la nueva política energética enfocada en lograr la seguridad energética del país.

Esta transacción que se espera concretar en el último trimestre del año, una vez que las reguladoras de Estados Unidos aprueben la compra, representa un desembolso de 596 mil millones de pesos, para que Pemex se haga de 50 por ciento de las acciones de Shell Oil Company, y se convierta en único dueño de la planta.

Con esta refinería que tiene una capacidad de 340 mil barriles por día, ya sea crudo pesado o ligero, y que casi no produce combustóleo; sumada a la de Dos Bocas, en proceso de construcción; la rehabilitación de las seis plantas que constituyen el Sistema Nacional de Refinería; así como con la próxima reconfiguración de la refinería de Tula; Pemex estima que se logrará un millón 362 mil barriles diarios, con lo cual se atenderá la demanda total de combustibles del país.

Para dimensionar lo acertado y oportuno de esta decisión, recordemos que al inicio de la presente administración la importación de gasolina llegó hasta casi 80 por ciento, convirtiéndonos en el país petrolero que más gasolina importa; con relación al diésel, se registraron niveles de importación de 77 por ciento.

Sin embargo, esta decisión estratégica que toma el gobierno federal para hacerse de una planta que será totalmente mexicana y producirá combustible para los mexicanos, ha levantado un debate, donde se señala que vamos en contracorriente de la evolución energética que se enfoca en las energías renovables.

Sin dejar de reconocer que el futuro son las energías renovables, también debemos ser realistas, aquí y ahora los hidrocarburos son los que mueven al mundo. Es cierto, las grandes petroleras se están moviendo hacia las cero emisiones, pero es un proceso a largo plazo.

Mientras tanto el mundo continúa dependiendo de los hidrocarburos, y el ejemplo más emblemático es China, que de acuerdo con la Administración de Información Energética de Estados Unidos, el país asiático en 2020 superó al vecino país del norte en refinación, y actualmente construye cuatro refinerías.

India acaba de anunciar una inversión de 4 mil 500 millones de dólares para ampliar la refinería de Panipat, y tiene planes de construir otra refinería en su región sur. De igual manera, la refinería Dangotes, en Nigeria, se colocó como uno de los proyectos con mayor influencia en 2020, de acuerdo con el Instituto de Gerencia de Proyectos PMI.

Como último ejemplo, podemos mencionar a Japón, que no produce ninguna gota de petróleo, pero es el quinto país en el mundo con mayor capacidad de refinación y destila casi 100 por ciento de sus combustibles.

POR MANUEL RODRÍGUEZ GONZÁLEZ

PRESIDENTE DE LA COMISIÓN DE ENERGÍA DE LA LXIV LEGISLATURA DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS DEL H. CONGRESO DE LA UNIÓN

@MANUEL_RDGN

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