Prensa y libertad

El periodismo debe acercar la información a la gente y generar contrastes de información

Prensa y libertad
Mauricio Farah / Todos Somos México / Columna Invitada

Es un acierto que la Unesco proponga que en esta ocasión el lema del Día Mundial de la Libertad de Prensa sea “La información como bien común”. No descubre ni inventa: subraya.

Y el subrayado permite destacar que, en efecto, lo que le da sentido a la información de interés público es su carácter de bien de todos, un bien compartido, un bien social.

Como bien común, la información sobre asuntos públicos es de todos y debe circular, ir y venir, estar en todas partes, buscarse, recabarse, difundirse y recibirse.

Un caudal relevante de este flujo, acaso el más voluminoso y expansivo, es el que circula por la prensa, término que hace mucho dejó de ser propio o relativo a los medios impresos y que desde hace tiempo abarca, por extensión, al periodismo que se ejerce en todos los medios de comunicación.

La libertad es consustancial a este flujo informativo, en tanto que, si no es libre, es controlado, y si es controlado no responde al interés general sino al específico, en cuyo caso ya no es un bien común sino un bien parcial o particular.

Para ser un bien común, es decir, para corresponder a su naturaleza, la información periodística debe apegarse a los hechos, disminuir la distancia, todo lo posible, entre los hechos y lo que se dice de ellos.

Esto es importante porque a partir de la información es que una persona, un grupo o una sociedad construye sus puntos de vista, sus opiniones, sus planes y proyectos y sus razones para reconocer o cuestionar, aplaudir o criticar, ratificar o rectificar.

Hay, en los integrantes de una sociedad, tantas perspectivas, tantos ángulos de ver lo que sucede, tantas interpretaciones y preferencias, que surge una demanda natural: la prensa no sólo debe ser libre sino también plural, lo que es, a su vez, producto de la libertad.

Es tan vigoroso el caudal de información libre y diversa, nutre tanto a la sociedad de alertas y puntos de vista, de revelaciones y contrastes, que por ello algunos gobiernos y poderes fácticos recurren a la violencia para impedir su difusión.

En México esta violencia en contra de los periodistas ha sido larga y persistente. Desde el año 2000 han sido asesinados alrededor de 150 profesionales del periodismo, se ha desaparecido a más de 20 y son incontables los casos de otras agresiones, como amenazas y lesiones.

Los delitos en contra de periodistas, además de lamentables e inadmisibles como todos los crímenes, lastiman a la sociedad y a sus más altos intereses y valores, porque en la lógica de la información como bien compartido, cada vez que se asesina a uno de sus difusores se hiere también al bien común.

Por ello el Día Mundial de la Libertad de Prensa no sólo es una celebración sino también un compromiso por valorar y defender este derecho por sí mismo y como pilar de la democracia.

(*) Secretario general de Servicios Administrativos del Senado y especialista
en derechos humanos.

POR MAURICIO FARAH
MAURICIOFARAG@HOTMAIL.COM
@MFARAHG

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