La esclavitud infantil

Algunos reclutados como soldados, otros como mano de obra barata, pero todos sometidos a la voluntad y el abuso adulto, al abominable delito de la explotación infantil

La esclavitud infantil
Mauricio Farah / Todos Somos México / Columna Invitada

16 de abril, Día Internacional contra la Esclavitud Infantil

Iqbal Masih tiene hoy 38 años, y aunque ha recibido una veintena de reconocimientos internacionales y goza de fama mundial, su mayor satisfacción es haber impulsado, mediante su ya larga lucha por la libertad y la educación, la apertura de más de 100 escuelas para niños pobres en su patria, Pakistán, así como de otro centenar en diversos países, entre otros, India e Italia.

Otra de sus satisfacciones es su familia, integrada por su esposa, dos niñas y un niño, quienes han podido acceder a la educación y nunca han sido esclavos, como lo fue el propio Iqbal durante su infancia.

En efecto, cuando tenía cuatro años, su padre lo entregó como esclavo para garantizar el pago de un préstamo. Luego de seis años de servidumbre, escasamente alimentado y con jornadas de 12 horas fabricando alfombras, Iqbal logró escapar de su explotación y se unió a grupos de activistas en contra de la esclavitud infantil.

Fueron dos años de denunciar el cautiverio, demandar libertad y enfrentar riesgos tras el objetivo de alcanzar la liberación y la justicia para las niñas y los niños que padecían el régimen de la esclavitud.

La vida de Iqbal Masih, con una infancia de sufrimiento y lucha, hoy es sólo un sueño. Lo es porque el 16 de abril de 1995 fue asesinado a la edad de 12 años, cuando se dirigía a su casa en bicicleta.

Los fabricantes de alfombras que basaban sus mayores ganancias en la explotación infantil no soportaron sus reclamos ni sus denuncias y se sintieron en peligro frente a la voz de un niño en rebeldía.

De manera que no, Iqbal nunca cumplió 13 años y menos 38; no se casó ni tuvo hijos ni logró fundar 100 escuelas en su patria ni en Italia. Sus 12 años de vida apenas le alcanzaron para lograr que se cerraran algunas empresas esclavistas y se abrieran algunas escuelas, para que el mundo tomara conciencia de la prevalencia de la explotación de niñas y niños y para dar motivo a la conmemoración del Día Internacional contra la Esclavitud Infantil cada 16 de abril.

Iqbal es uno de los millones de víctimas de una sociedad que sigue siendo esclavista. Se trata de millones y millones de niñas, niños y adolescentes condenados a una vida de trabajos forzados, indignos, denigrantes, peligrosos; de menores de edad víctimas de trata de personas, de matrimonios forzados, algunos reclutados como soldados, otros como mano de obra barata, pero todos sometidos a la voluntad y el abuso adulto, al abominable delito de la explotación infantil, casi siempre impune.

Desde la sociedad civil y desde la vida cotidiana puede hacerse algo para impedirlo, empezando por no consumir nada que se produzca mediante prácticas esclavistas y levantando la voz una y otra vez para para decir No, nunca y en ningún caso, en pos de una sociedad sin explotación de personas, especialmente sin esclavitud infantil.

POR MAURICIO FARAH
MAURICIOFARAG@HOTMAIL.COM
@MFARAHG

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