No tener acceso a una menstruación digna, es violencia de género

Existe una amplia población menstruante en edad que necesita con urgencia el acceso a productos sanitarios

No tener acceso a una  menstruación digna,  es violencia de género
Azharell Ruiz Orozco / Columna Invitada / Opinión El Heraldo de México

A propósito de la conmemoración mensual del Día Naranja (25 de mayo) en contra de la violencia hacia las mujeres y niñas, y el día Mundial de la Higiene Menstrual (28 de mayo), es necesario reflexionar que la falta de acceso a una menstruación digna es de hecho violencia de género.

La menstruación es un proceso biológico natural que implica una necesidad básica de acceso a productos de higiene; sin embargo, muchas mujeres en México no pueden comprar esos productos por el costo de los mismos, por lo que, a causa de esto, otros derechos (educación, salud, trabajo, igualdad) se ven afectados. 

Por esta preocupación han surgido iniciativas que procuran una “menstruación digna” para todas. Dentro de las leyes federales se han presentado iniciativas en el orden fiscal y en la Ley de Educación. De ellas, la Cámara de Diputados rechazó la propuesta de quitar
el IVA a productos de higiene menstrual, pero sí aprobó que se tenga acceso gratuito a los mismos en las escuelas públicas de educación básica, la cual está por discutirse en el Senado. 

A nivel estatal, el congreso local de Michoacán aprobó la reforma a Ley de Educación del estado, que prevé la entrega de productos como toallas sanitarias, tampones o copas menstruales gratuitos de manera progresiva, así como cambios en los planes escolares. Pero hay otras iniciativas que se han presentado en materia de educación y menstruación digna que siguen pendientes de ser aprobadas por sus congresos locales: Veracruz, Estado de México y CDMX.

Estas son las iniciativas locales ya presentadas, pero la urgencia de replicarlas en todo el país es porque representarían un cambio visible a corto plazo, ya que existe una amplia población menstruante en edad escolar (el 8.6 por ciento de la población total del país) que necesita con urgencia el acceso a productos sanitarios, agua en baños de las escuelas, inodoros dignos, y una adecuada gestión
de residuos.

La carencia de lo anterior es, sin duda, un tipo de violencia por razones de género, pues se limitan las oportunidades de las niñas para aprender, ya que cuando están en sus periodos, muchas de ellas prefieren no acudir a la escuela, lo que las pone en desventaja en comparación con los niños.

Actualmente, los planes educativos respecto al tema están incompletos o no son suficientes, y esto también representa violencia, pues la incorrecta comprensión del periodo menstrual, sumada a la pobreza, producen malas prácticas de higiene o afectaciones de salud. Por ello es necesario que se brinde a la comunidad escolar una formación adecuada.

Que el tema siga siendo un tabú en la sociedad también es violencia, pues genera desinformación y desigualdad.  Por ello hay que generar conversaciones en la escuela y a nivel sociedad en general, pero, sobre todo, en la agenda pública.

No a la violencia de género de ningún tipo, no a la violencia causada por la pobreza menstrual.

POR AZHARELL RUIZ OROZCO

COORDINADORA DE ASUNTOS LEGALES EN MEXICANOS PRIMERO

@AZHARUIZ

PAL


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