Aislamiento, la mejor arma

Existe la idea errónea de que una persona vacunada no puede enfermar de gravedad o morir; es menos probable, pero es posible

Aislamiento, la mejor arma
Alejandra Martínez / Rompeolas / Opinión El Heraldo de México

La realidad demuestra que la vacunación, aunque es una gran aliada contra el COVID-19, no es la panacea para vencer a la pandemia. El uso de la mascarilla y el distanciamiento social no pueden olvidarse.

El más claro ejemplo lo ha dado Chile, que a pesar de ser líder en inmunización en América Latina ha presentado récords diarios de contagios (9 mil 171 casos en 24 horas) y se ha visto obligado a volver a las medidas restrictivas. De hecho, desde el 5 de abril, el país sudamericano cerró sus fronteras por un mes.

Estados Unidos ha intensificado la velocidad de vacunación y en estados como California, los mayores de 16 años ya están siendo inmunizados, luego de que a principios de mes se advirtiera de un repunte de casos (entre 60 y 70 mil al día), pese al rápido avance de la campaña de inmunización.

En respuesta, el presidente Joe Biden advirtió —y no exagera— que el país enfrenta una batalla de vida o muerte, debido a la rápida propagación de nuevas variantes y por el comportamiento “imprudente” de la población.

Y es que existe la idea errónea de que una persona vacunada no puede enfermar de gravedad o morir; es menos probable, pero es posible. Ninguna vacuna protege al 100 por ciento, pero sí evita que el cuadro infeccioso sea más grave y protege al sistema sanitario de un colapso.

Esta semana, el experto en enfermedades infecciosas, Anthony Faucci, advirtió que muchos estados están retrocediendo en medidas de salud pública como la orden de usar mascarilla (por ejemplo, Texas) un asunto que puede ser catastrófico.

Actualmente se estima que más de 120 millones de personas han recibido al menos una dosis de vacuna en Estados Unidos, la cifra es impactante, pero apenas representa 37 por ciento de la población, y para controlar la pandemia se necesita que 70 por ciento esté inmunizada, así que el país va apenas a la mitad del camino.

El mundo enfrenta además desconfianza en las vacunas de AstraZenecaJohnson & Johnson por la aparición de raros coágulos y se reporta que las dosis chinas brindan una protección apenas mayor al 50 por ciento. 

El pasado jueves, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) reportaron que cinco mil 800 personas inmunizadas se contagiaron de COVID-19, 396 necesitaron hospitalización y 74 fallecieron. Ahora los investigadores se enfocan en averiguar qué factores favorecen una infección grave en personas que ya fueron vacunadas.

Farmacéuticas como Pfizer advierten que es muy probable que se necesite la aplicación de una tercera dosis para proteger a la población de las mutaciones del COVID-19 y que también es posible que haya que inmunizar cada año, como ocurre actualmente con la influenza.

Que quede claro, las vacunas reducen la gravedad de la enfermedad, disminuyen las probabilidades de muerte, pero no sustituyen las medidas preventivas: evitar aglomeraciones, usar doble mascarilla, lavado frencuente de manos y distancia de dos metros entre personas desconocidas.

La pandemia desafortunadamente aún no termina, no echemos las campanas al vuelo.

POR ALEJANDRA MARTÍNEZ
ALEJANDRA.MARTINEZ@ELHERALDODEMEXICO.COM
@ALEJANDRAMTZ_87

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