LA NAO DE CHINA

Inmigración: reto para Japón y Asia

Es probable que en países con señales de envejecimiento tengan políticas más abiertas

OPINIÓN

·
Adolfo Laborde / La Nao de China / Opinión El Heraldo de México

Muchas cosas han cambiado desde que dejé Japón hace 16 años. La que más me llama la atención es la gran cantidad de extranjeros que atienden las tiendas de conveniencia, pero no es el único lugar donde los he encontrado. También han ganado espacios en empresas de telefonía celular, servicios (construcción, salud y restaurantes) y en sectores más tecnificados como el financiero, la banca y consultoría, sin mencionar, por su puesto, los expatriados que trabajan en las firmas globales que tienen oficinas de representación en Japón. Igualmente, es notable la presencia de extranjeros en las oficinas de las grandes compañías generales de comercio (Sogo Shosha en japonés). 

Pero esto no es un fenómeno limitado a Japón: lo observé en China y comienza a repetirse en otros países con un crecimiento constante de sus economías como Corea del Sur. Es el resultado del crecimiento y expansión del capitalismo, expresado en la integración formal o informal de los mercados laborales regionales y apuntala a un proceso de internacionalización de los flujos migratorios regionales que bien conocemos en México y se pueden explicar fácilmente: las economías más desarrolladas y con mayores tasas de crecimiento atraen a quienes desean mejorar su condición de vida o huyen de algún conflicto. 

Con esto no quiero decir que la inmigración en Asia, especialmente en Japón no existiera. Hay experiencias históricas como las de los coreanos, chinos y, por supuesto, los japoneses de segunda, tercera y cuarta generación procedentes de América Latina (brasileños, peruanos, bolivianos, argentinos y en menor medida mexicanos) que regresaron a Japón en la década del alto crecimiento económico (especialmente en los 80 y 90). Muchos de ellos regresaron a sus países de origen, debido a la crisis global de 2009, que afectó a la economía japonesa. Para 2021, todo indica que Japón tendrá un crecimiento del alrededor de 2.1%. 

Es probable que tanto Japón como otros países, donde hay señales del envejecimiento de la población, transitarán hacia políticas migratorias más abiertas que mantengan el crecimiento económico, pero también al control migratorio endurecido en tiempo de COVID-19

De acuerdo con la OCDE, en 2019 Japón sólo recibió 115 mil inmigrantes con un estatus migratorio de largo plazo o de residencia permanente, 15.8% mayor con respecto al año de 2017. Sólo 57% de esta cantidad fue migración laboral y 27.7% representó a los integrantes de sus familias. El 0.1% fueron migrantes humanitarios. Paralelamente, se emitieron 124 mil permisos para estudiantes y 266 mil visas para trabajadores temporales y estacionales. Se cree que estas cifras cambiarán drásticamente en el siguiente reporte de la OCDE; la migración, cualquiera sea su razón, estará en el centro de las políticas públicas de Japón y otras naciones en la región.

Por ADOLFO LABORDE
COLABORADOR
ANALISTA INTERNACIONAL

rcb