La moral de los bancos

El Presidente ha dicho que no es aceptable que firmas extranjeras generen porcentajes de utilidad más robustos en México que en su país de origen. Si lo trasladamos a los bancos el riesgo de que este gobierno se torne contra la banca es mayúsculo

La moral de los bancos
Carlos Mota / Un montón de plata / El Heraldo de México.

Esta semana se celebrará la Convención Bancaria en un contexto en que el presidente Andrés Manuel López Obrador ha insistido sobre el propósito central de su gobierno: moralizar al país. Día tras día el Presidente insiste sobre el tema: la opulencia no debe perseguirse y la mayor felicidad surge de servir al otro. El Presidente ha dicho que no es aceptable, por ejemplo, que empresas extranjeras generen porcentajes de utilidad más robustos en México que los que generan en su país de origen.

Si trasladamos a los bancos estas palabras el riesgo de que este gobierno se torne contra la banca es mayúsculo. Veámoslo con un ejemplo.

El Grupo Financiero BBVA Bancomer obtuvo en México el año pasado utilidades por €1,759 millones, según su presentación de resultados de 2020. No obstante, en España este mismo grupo obtuvo €606 millones. En otras palabras: este grupo cuyo banco encabeza aquí Eduardo Osuna genera casi tres veces más dinero en México del que obtiene en España.

¿Es moral esto? ¿Llegará la hora en que el Presidente ventile en las mañaneras estas cifras de este u otros bancos como Santander, Citibanamex, HSBC o Scotiabank? Ojalá no. Recordemos que el senador Ricardo Monreal fue parado en seco a inicios del sexenio cuando tuvo la ocurrencia de querer limitar las comisiones bancarias. No obstante, el peligro es latente, y el presidente saliente de los banqueros, Luis Niño de Rivera, ha enfatizado que la banca ha sido parte de la solución durante la crisis, recordando el diferimiento de los pagos de los créditos y los programas de reestructura.

De manera que el reto para el nuevo presidente de los banqueros, Daniel Becker, será mantener despresurizado el discurso anti empresarial de varios miembros de la 4T hacia su sector. Si cumple ese propósito y garantiza que los bancos puedan regularse a sí mismos (ante la notoria ausencia de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores), habrá cumplido bien con su encomienda. Pero si en los siguientes meses, en la desesperación de unas finanzas públicas cada día más estrechas, el gobierno voltea a escudriñar las cifras de rentabilidad de los bancos extranjeros y se disgusta, las cosas podrían ponerse feas. 

Becker y los banqueros cuentan con el secretario de Hacienda Arturo Herrera y con el gobernador del Banco de México Alejandro Díaz de León. Pero ese apoyo podría no ser suficiente si los riesgos crecientes sobre la economía mexicana elevan el costo de financiamiento del gobierno. La amenaza más grave es una nueva reducción a la calificación de la deuda, algo poco probable, pero no imposible. Y altos precios del petróleo y del dólar, así como un constante desincentivo a la inversión podrían alimentar un ánimo moralista que, hasta el momento, se ha mantenido en la antesala de la banca. Ojalá no pase de ahí.

POR CARLOS MOTA
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dza


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