La hora de la vejez

Aspiramos a llegar a la vejez, primero; y segundo, hacerlo en las mejores condiciones físicas, mentales y económicas

La hora de la vejez
Salvador Guerrero Chiprés/ Colaborador/ Opinión El Heraldo de México

La vejez es fundamentalmente una señal de existencia. O morimos o envejecemos. Sin embargo, la construcción social y simbólica de su significado está condicionada por gobierno, ciudadanos, interacciones múltiples y rearticulaciones de lo que significa ser “de una edad mayor”. 

Aspiramos a llegar a la vejez, primero; y segundo, hacerlo en las mejores condiciones físicas, mentales y económicas. 

Las dos primeras dependen de la calidad con la que vivimos. La tercera requiere de instrumentos que garanticen normativa y fácticamente el derecho laboral o de inserción productiva en el mercado. 

De acuerdo con el Censo 2020 del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), en el país 12% de la población tiene 60 años o más, mientras que en la Ciudad de México ese porcentaje se incrementa a 14.6. 

La manutención de este sector de la población tiende a situarse en la familia, principalmente en las y los hijos; erróneamente, herencia de una época de menor longevidad de la vida productiva y también de la presión demográfica sobre el mercado laboral, la tendencia a partir de los 60 años ha sido disminuir la presencia de las personas en la actividad productiva. 

En la antigua Roma, el Senado fue incluso instancia hegemónica de gobierno. En el Senatus (anciano) estaba depositada la toma de decisiones por ser los más viejos, los más sabios, los que habían acumulado más experiencia en la vida y, los que habían adquirido más riqueza y poder. 

Los viejos, un vocablo que merece respeto y uso reivindicativo, son capaces de votar y permanecer en el mercado decidiendo sobre sus tendencias, además de reconocerse, sugerimos, al mayor de edad como sitio ético de construcción de la comunidad. En los últimos días fuimos testigos de historias indignantes y para la reflexión. 

Un video tomado por vecinos exhibió el momento en que doña Leonor, una mujer de 95 años, era insultada, empujada y golpeada por su hijo, en un domicilio de la alcaldía Tlalpan. 

El otro caso fue el de don Jorgito, un hombre de 70 años de edad, despedido de la empresa que lo subcontrataba para limpieza en un hospital del ISSSTE, sin indemnización ni liquidación, luego de reclamar insumos sanitarios como cubrebocas y guantes. Lo invitamos a trabajar en el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México.  

Desde 2020 y los primeros dos meses de este año hemos recibido 2,352 reportes a la Línea Plateada, el 65% por maltrato y abandono hacia adultos mayores. 

Todos los reportes son canalizados a la Secretaría de Inclusión y Bienestar Social (SIBISO), dirigida por Almudena Ocejo, que a través del Instituto del Envejecimiento Digno ayudan a las personas a tener una vejez segura, saludable y protegida. 

Desde la jefatura de Gobierno, encabezada por Claudia Sheinbaum, el mensaje pertinente está relacionado con el acceso universal a los derechos. Vivimos en una sociedad todavía menos incluyente de lo que debe ser. Acceder a una vida libre de violencia y con ingreso y trabajo remunerado es un propósito transformativo. 

POR SALVADOR GUERRERO CHIPRÉS
PRESIDENTE DEL CONSEJO CIUDADANO PARA LA SEGURIDAD Y JUSTICIA DE LA CIUDAD DE MÉXICO 
@GUERREROCHIPRES

jram


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