Las malditas redes sociales

Bien entendidas, las leyes deben de servir para garantizar el ejercicio pleno de nuestras libertades

Las malditas redes sociales
Héctor Serrano/ Colaborador/ Opinión El Heraldo de México

Qué fácil es pasar del amor al odio, que fácil es tener convicciones transitorias y transmutarlas según se vaya necesitando, que fácil es justificar las decisiones de los demás inducidas por nuestras palabras, que fácil es empezar a ver maldito, aquello que alguna vez nos pareció bendito.

Y todo es más fácil cuando ya está a la vuelta de la esquina la próxima elección, es en este punto, cuando la visión del “estadista” se nubla por el deseo de ganarlo todo, cada tres años es lo mismo, los poderosos ven en la contienda un desafío a su gobierno (aunque ellos no estén en las boletas), por eso vale la pena intentar cualquier cosa.

El chiste es ganar a como dé lugar, sin importar las consecuencias, cualquier acción es justificable en aras de un triunfo electoral, y si se tiene el poder, se convierte en una obligación que la victoria sea aplastante, por eso no dudan en recurrir a la descalificación del adversario, después al uso clientelar de los programas sociales y por último a la ley.

Bien entendidas, las leyes deben de servir para garantizar el ejercicio pleno de nuestras libertades, son el marco normativo a través del cual se potencian las capacidades del ser humano, pero para algunos, también son útiles para otros fines menos nobles; para disminuir al adversario, para utilizar los recursos del estado y para coartar la libertad de expresión.

No hay mejor momento para conocer a un gobierno que en tiempos electorales, de la clase de personas que nos gobiernan, hay que estar atentos a los indicios, la incertidumbre genera sospechas, por eso ha levantado ámpula la pretensión del partido gobernante de aprobar una ley para regular las redes sociales.

No se conocen con claridad ni los alcances ni las consecuencias, se sabe que apenas se está elaborando el proyecto de ley, pero cualquier intento por regular nuestra libertad de expresión, debe contar con la aprobación de todos los sectores de la sociedad, incluidos los partidos políticos representados en el Congreso de la Unión.

Todos sabemos que para algunos las redes sociales son sólo un negocio, pero para la gran mayoría de nosotros y a pesar de sus defectos, son el medio más eficaz para expresarnos, sin dejar de mencionar, que también han contribuido a la consecución de anhelos colectivos, no son pocas las causas sociales que han nacido en internet.

Tampoco se olvida que gran parte del triunfo de la 4T se gestó en las redes sociales, fue ahí donde el movimiento encontró terreno fértil para conseguir adeptos, y aunque muchos parecen estar cambiando de opinión, esperamos que esa no sea una motivación para buscar su regulación, sería un balazo en el pie que seguramente se convertiría en el punto de inflexión.

Ese espacio de comunicación así es; dinámico y volátil, los actores políticos deben de asumirlo sin tratar de satanizarlas, no se vale que ahora quieran convertirlas, en las malditas redes sociales.

 

POR HÉCTOR SERRANO AZAMAR
COLABORADOR
@HSERRANOAZAMAR

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