COLUMNA INVITADA

La sombra de Colosio

Sigue siendo un referente de proyecto de país; y hoy más aún frente a la gran decepción que ha provocado el fallido desempeño del gobierno de la 4T

OPINIÓN

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José Encarnación Alfaro Cazares / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

Tuve el privilegio de participar al lado de Luis Donaldo Colosio en el diseño de lo que él describió como la “cuarta etapa histórica del PRI”. Como secretario de Promoción y Gestoría y secretario Regional del Comité Ejecutivo Nacional de la dirigencia que él encabezó pude conocer de cerca sus ideas y su visión sobre el papel histórico del partido.

Luis Donaldo fue siempre, en la reflexión interna, un duro crítico de las fallas, deficiencias y contradicciones endógenas del partido; y al exterior, fue un militante permanentemente comprometido con la modernización de estructuras, estrategias y programas partidarios, para hacer del PRI un instituto político al servicio de la sociedad. Fue un dirigente cercano a la militancia y siempre atento a la crítica constructiva y a la discrepancia propositiva.

Como secretario de Desarrollo Social del Gobierno de la República supo vincularse activamente con la estructura de liderazgos populares emergentes que activó el Programa Nacional de Solidaridad; abrevó de los dirigentes comunitarios el reclamo por los lacerantes rezagos sociales y vivió de cerca el “hambre y la sed de justicia” de nuestro pueblo.

Como candidato a la Presidencia de la República, Luis Donaldo Colosio fue figura de convergencia de esperanzas de la base territorial del PRI y del nuevo piso social que entonces se gestaba en la República.

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Por su imagen de honestidad y su historia personal forjada en el esfuerzo y ajena al privilegio, por su discurso claro y directo que dibujó la posibilidad de un mejor futuro para la Nación, Colosio construyó un liderazgo que sumó simpatías y adhesiones en todo el país.

Las balas del odio que le arrebataron la vida cercenaron también la confianza de la sociedad en el sistema de partidos políticos.

El legado de Luis Donaldo Colosio, la promesa de reivindicación y justicia para los sectores marginados de la sociedad, su visión sobre la reforma del poder público y la efectiva democratización del país, su rechazo al populismo, a las ficciones políticas y a la demagogia, siguen vigentes en la conciencia y esperanza de las y los mexicanos que vivieron esa etapa de nuestra vida política.

Más allá de militancias partidistas, Colosio sigue siendo un referente de proyecto de país; y hoy más aún frente a la gran decepción que ha provocado el fallido desempeño del gobierno de la 4T. Por eso no es raro que su nombre sigue concitando simpatías que se reflejan en la persona de su hijo Luis Donaldo Colosio Riojas, joven político que ha venido construyendo su espacio de participación pública en congruencia con sus convicciones y hoy gobierna una de las capitales estatales más grandes y complejas del país.

Por eso son inaceptables las declaraciones del dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, al descalificar a Luis Donaldo Colosio Riojas por el lugar en el que lo ubica una encuesta sobre posibles candidatos a la Presidencia de la República, denostando el legado político de su padre al pretender ubicarlo como un deudor del PRI.

Bien le vendría a Alejandro Moreno estudiar un poco y enterarse más de la historia del partido que formalmente dirige para darse cuenta de que la sombra de Colosio lo coloca a él y a su grupo como una facción liliputiense que, sin rumbo ni dirección, conducen al otrora poderoso e histórico partido hacia la inanidad política, el extravío ideológico y el desmoronamiento de su fuerza electoral.

POR JOSÉ ENCARNACIÓN ALFARO CÁZARES
COLABORADOR
@JOSEEALFARO

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