COLUMNA INVITADA

El Chofer de Camión, En Peligro de Extinción

A nivel mundial, no hay son sueldos dignos y atractivos para la gente que deja sus vidas en las carreteras del mundo para abastecer la demanda de todos los seres humanos del planeta

OPINIÓN

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José Ignacio Zaragoza / Columna Invitada / Opinión El Heraldo de México

De entrada hay que dejar algo muy importante en claro: no es que no hayan camioneros o personas dispuestas a conducir los camiones durante largas jornadas, estar fuera de casa y lejos de sus familias por mucho tiempo, perderse fechas importantes a cambio de un romanticismo inexistente de conducir por las carreteras. Lo que no hay, a nivel mundial en ese sector, son sueldos dignos y atractivos para la gente que deja sus vidas en las carreteras del mundo para abastecer la demanda de todos los seres humanos del planeta.

Comenzó la Gran Bretaña con una crisis impensable de abastecimiento por falta de choferes que quisieran llevar la mercancía, cumpliendo un sinfín de requisitos ahora como extranjeros a causa del Brexit. Le siguió Estados Unidos, España y ahora varios países más de la Unión Europea. La escalada es ya tal que la falta de camioneros amenaza el suministro global de mercancías. Tan solo en Europa calculan que se requieren 400 mil conductores de vehículos de transporte de carga para cubrir la demanda del sector.

Según un reporte de la Organización Mundial del Transporte por Carretera, durante el 2020, una quinta parte de los puestos de choferes de camiones no se cubrieron en Asia mi en Europa, pues la edad promedio de los camioneros es de 50 años y los jóvenes no ven atractiva esta profesión. Según sus datos el porcentaje de conductores menores de 25 años durante el 2020 fue del 5% en Europa y Rusia, del 6% en México y del 7% en Turquía. Y solo el 2% de los conductores de camiones son mujeres.

En la Gran Bretaña el Primer Ministro ha puesto al ejército a conducir camiones, mientras que en los Estados Unidos estiman que se requieren 80 mil camioneros para arreglar la cadena de suministro, 30% más que antes de la pandemia. O sea que este tema no deriva de los estragos del COVID-19, el problema ya venía desde antes y ahora nos está explotando en las manos.

Y todo se agrava por la crisis de los contenedores que está elevando los precios del transporte marítimo a niveles nunca antes vistos. Los puertos en Estados Unidos se encuentran saturados de mercancía que no puede descargarse ni mover por la falta de camiones, los barcos no pueden retornar a Asia con los contenedores y la sinfonía logística se está desafinando a escalas muy preocupantes, y más en esta época del año cuando se aproximan la ventas navideñas.

Ante estos escenarios, algunos sueñan con la tecnología como respuesta. Hace algunos años, cuando se hablaba de los camiones no tripulados en Silicon Valley, muchos se cuestionaban qué sería de los choferes que perderían sus empleos al ser sustituidos por la inteligencia artificial, una respuesta era que esos posibles choferes podrían emplearse en las aulas, como profesores -obviamente después de capacitarlos y prepararlos- porque era increíble que en las aulas exista un profesor por 30 o 40 alumnos, en un mundo donde se necesita más personalización. Habría que mejorar también las condiciones de los maestros.

Según los datos del Global Truck Study 2018 de Pricewaterhouse Coppers (PwC), sería hasta el año 2030 cuando se dé una automatización de procesos que llevará a la circulación de camiones no tripulados, medida que estiman, reduciría los costos de logísticos hasta un en un 47%, incluyendo los tiempos de transporte porque el camión puede viajar las 24 horas.

La empresa estadounidense Embark hace un par de años probó una versión de camión no tripulado de segundo nivel de autonomía, atravesando los Estados Unidos de costa a costa. Según su informe, el camión viajó 3 mil 900 kilómetros de manera autónoma, desde California a Florida.

En todo momento una persona estuvo en el asiento de conductor, y tomó el control del camión cuando el tráfico era denso o cuando el vehículo pasaba por intersecciones complejas.

No obstante, hoy por hoy en Estados Unidos y más en nuestro país, los camiones autónomos carecen de regulaciones e infraestructura, por lo que el 2030 aún se ve muy lejano. Las empresas transportistas no tendrán más que volverse atractivas para los choferes y una nueva generación de jóvenes y mujeres que encuentren en este medio su oportunidad de desarrollo.

POR JOSÉ IGNACIO ZARAGOZA AMBROSI
AGENTE ADUANAL, EXPERTO EN COMERCIO EXTERIOR
@IGNAQUIZ

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