TRES EN RAYA

Tuvo un sirenito y le puso López-Gatell

Es quien mayor defensa ha recibido por parte del Ejecutivo, y se dirá que esto es en razón de que ha sido el funcionario más atacado de la 4T

OPINIÓN

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Verónica Malo Guzmán / Tres en Raya / Opinión El Heraldo de México

Abrumadora la cantidad de acontecimientos surgidos desde Presidencia en los últimos días. Decreto, nombramiento, ministra, incertidumbres varias, candidateables y el eterno regreso al pasado, entre muchos otros.

Insistir en que no habrá “tapados” en la candidatura de Morena para el 2024, pero al mismo tiempo claramente hablar en favor de algunos personajes y de otros más. Aplaudirle a Marcelo Ebrard por lo logrado en Washington, DC, impulsar a Claudia Sheinbaum por medio de publicaciones de impacto internacional, con todo y pose además de vestido formal. Pero lo que simplemente no es tolerable es la defensa que hace a quien ya se le acusa de crímenes de lesa humanidad, Hugo López-Gatell también conocido como el zar Anti-COVID, el “homicida con licencia para matar” del gobierno.

La acción para defender a este funcionario fue sencilla: desmentir la renuncia del secretario de Salud Jorge Alcocer (“no vas a ningún lado, te aguantas”), para de forma inmediata apapachar a su subalterno, a quien Alcocer no soporta, y explicar por qué llevó al subsecretario a la reunión trilateral y no al titular de la dependencia.

No se puede olvidar: México está entre los cinco países con mayor número de muertos producto de la pandemia. Más de 3,868,000 contagiados y 292,850 fallecidos (casi medio millón si se escuchan otras fuentes tanto de instancias de la propia SS como del INEGI), más los que se sumen con la ya anunciada próxima oleada.

Haciendo un viaje al pasado, como anticipándose a lo que se rumora ocurrirá en enero (esto es, que el canciller deje el gabinete para dedicarse a buscar ser presidenciable —“rascándose con sus propias uñas” y quién sabe de cuál partido—), López Obrador dijo que en 2011 Marcelo Ebrard “aguantó el canto de las sirenas y se puso cera en las orejas” cuando las dos encuestas le dieron la ventaja a Andrés Manuel para que fuera el candidato del PRD en el 2012.

Sería interesante saber, dado ese antecedente, si todo lo que defiende al galeno y la cobertura que le da el presidente tiene la intención de hacerlo su “sirenito”, si bien sabemos que López-Gatell no se pone cera en los oídos y adora el canto de las sirenas que proviene de Palacio Nacional.

Cabe la pregunta —una que ningún analista serio puede en estos momentos responder a cabalidad—: ¿Será que López-Gatell es “el bueno”, mientras Claudia Sheinbaum y demás son pura pantalla? ¿O será al revés? Lo cierto es que del círculo cercano al primer mandatario la mejor cobertura la ha tenido López-Gatell; vaya, hasta tuvo su parodia de mañanera durante todo un año.

Ciertamente es quien mayor defensa ha recibido por parte del ejecutivo federal, y se dirá que esto es en razón de que ha sido el funcionario más atacado de la 4T. Lo que es a su vez fácil de explicar, pues la metralla contra el doctor es producto de las verdaderas atrocidades que ha accionado en esta administración.

Mas en estos momentos dicho respaldo ya es a todas luces inaceptable. López-Gatell —lo dicen sus propios colegas— es la personificación de la desidia, de la burla y de la estulticia. Las palabras que dedicó López Obrador el lunes “a su doctor” no se pueden entender, menos con el desabasto de medicinas que existe o escuchando a los padres que claman por sus hijos enfermos de cáncer. Imposible creer que HLG es el mejor funcionario que AMLO haya tenido y que su actuación sea ejemplar, como dijo el ejecutivo federal.

Sugerir lo anterior es menospreciar en automático a Ebrard, a Adán Augusto López, a los secretarios de la Defensa y la Marina, pero particularmente a Jorge Alcocer. Ufanarse que López Gatell ha resistido los embates de los conservadores, y que por eso lo llevó a Estados Unidos, es no entender el daño que le ha hecho el subsecretario al país.

No sé cuál será el futuro de Gatell, pero quiero pensar que la historia no será generosa con él. Muchos sabemos que hizo muy mal su trabajo; la estadística lo condena, los muertos lo demuestran. Mientras confirmamos una u otra cosa, en México podemos cantar la de Rigo Tovar y decir que en la pecera hay “delfina” (Sheinbaum), hay uno que otro pez extraviado (Ricardo Monreal y Marcelo) y también un sirenito con cara de angelito, pero con cola de pescado (López-Gatell).

POR VERÓNICA MALO
VERONICAMALOGUZMAN@GMAIL.COM
@MALOGUZMANVERO

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