POLITEIA

La depauperada clase media

Parece que el propósito de López Obrador es exterminar a la clase media para tener amplias masas de pobres que puedan ser más fácilmente controlados

OPINIÓN

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Fernando Rodríguez Doval / Columna invitada / Opinión El Heraldo de México

La semana pasada el Inegi compartió unos datos verdaderamente escalofriantes: entre 2018 y 2020 la población perteneciente a la clase media en México pasó de 53.5 millones de personas a 47.2. Hay, pues, más de seis millones de mexicanos que abandonaron la clase media para engrosar las filas de la pobreza. La clase media no solamente no ha sido una prioridad para el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, sino que ha sido vista como un enemigo a vencer. El catálogo de insultos y descalificaciones que el Presidente ha dedicado a quienes integran la clase media es vasto: aspiracionistas (sic), egoístas, racistas, clasistas, sabiondos, arrogantes, ladinos, manipulables, individualistas, ambiciosos, quejosos cuando se vacunan… 

Históricamente, la clase media ha sido el motor de los grandes cambios que han ocurrido en nuestro país. Fueron los clasemedieros de la época, los criollos, quienes comenzaron la guerra que culminaría con la independencia de México. Fueron también clasemedieros los principales líderes del movimiento revolucionario iniciado en 1910. Fueron mayoritariamente clasemedieros los estudiantes del 68, así como los ciudadanos que se movilizaron en los años ochenta contra los fraudes electorales, y los que, en 2000, hicieron ganar a Vicente Fox. 

Fueron clasemedieros, por cierto, la mayoría de los que votaron por AMLO en 2018 y los que en 2021 le dieron el triunfo a la oposición en la otrora izquierdista Ciudad de México. La clase media es políticamente independiente y plural, valora las libertades y aspira (sí, el verbo maldito) a tener un desarrollo que no dependa de las dádivas gubernamentales, sino de su trabajo y esfuerzo. Quizá por eso incomoda tanto al Presidente de México. El tamaño de la clase media es indicador del progreso de un país.

 Es considerada, desde Aristóteles, la columna vertebral de una sociedad. La existencia de una amplia clase media amortigua las diferencias sociales, expande el progreso, detona el crecimiento económico, genera mayor participación política y, en consecuencia, también una mejor democracia. Para lograr una clase media pujante y vigorosa se requieren políticas que aumenten la calidad educativa, garanticen la competencia económica, protejan la propiedad privada, estimulen fiscalmente a las pequeñas y medianas empresas en contingencias como la ocasionada por la pandemia, y promuevan la inversión productiva y creadora de empleos bien pagados. Justo todo lo contrario a lo que ha hecho este gobierno. Pareciera que, en efecto, el propósito de López Obrador es exterminar a la clase media para tener amplias masas de pobres que puedan ser más fácilmente controlados mediante apoyos clientelares supeditados a un intercambio electoral. Y los números indican que, tristemente, lo está logrando.

POR FERNANDO RODRÍGUEZ DOVAL
POLITÓLOGO
@FERDOVAL

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