ALHAJERO

Batres, García Harfuch, Monreal

Los secretarios de Gobierno y de Seguridad tienen posibilidades de alcanzar la candidatura de Morena en la CDMX, a menos que se la den al senador

OPINIÓN

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Martha Anaya / Alhajero / Opinión El Heraldo de MéxicoCréditos: Foto: Especial

El arribo de Martí Batres como secretario de Gobierno de la Ciudad de México puso en estado de alerta a los alcaldes recién electos —hoy asumen funciones, por cierto— y a no pocos de los funcionarios que acompañan a Claudia Sheinbaum.

No era para menos. A Martí, sea cierto o no tanto, lo precede una fama de rudo y radical dentro de la 4T, que ya es decir.

Y si añadimos la frialdad y la distancia que impuso la jefa de Gobierno de la CDMX al trato con los nuevos alcaldes luego de perder media ciudad, peor aún. La presencia del exdirigente capitalino de Morena —enviado desde Palacio Nacional para recuperar su bastión— lucía amenazadora para compañeros y adversarios.

Pero la sorpresa se la han llevado varios, no sólo los opositores. Entre ellos, el secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, a quien le tocó por vez primera en su función de secretario de Gobierno ver a Batres desenvolverse como tal durante la marcha de las feministas el martes pasado.

Día complicado para ambos del que, a pesar de los pesares —de la violencia ejercida a lo largo de la marcha por distintos colectivos del llamado bloque negro—, la libraron razonablemente bien.

Importante para ambos funcionarios. Indispensable su relación, su comunicación y el respeto entre ambos. Pues como suele decir García Harfuch, “la policía paga los platos rotos de los gobiernos”.

Interesante relación, además, ya que ambos personajes son candidatos naturales para el gobierno de la ciudad en 2024, aunque el caso de Martí es algo más complicado, dado que la tarea que le encomendaron es rehacer el partido, recuperar el territorio y ganar la elección. El trabajo de tierra.

En cambio Omar, si bien está sentado sobre un polvorín que puede estallar en cualquier momento, ocupa una posición desde la que han saltado —o transitado—  otros funcionarios a gobernar la capital del país (Miguel Ángel Mancera y Marcelo Ebrard).

García Harfuch, además de los resultados que hasta ahora ha entregado en el tema de seguridad, tiene carisma y viene de una estirpe —hijo de Javier García Paniagua y nieto del general Marcelino García Barragán— forjada en las trincheras de la política y del México bronco.

Los dos —Batres y García Harfuch— tienen posibilidades de alcanzar la candidatura de Morena y de suceder a Sheinbaum en el Palacio del Ayuntamiento, a menos que en el camino se les cruce una negociación que obsequie a Ricardo Monreal la Ciudad de México, como premio de consolación si pierde la grande.

Así se miran las posibilidades de los morenistas en la CDMX para 2024, aunque —por ahora— ninguno de los tres acepte abiertamente que está en su interés.   

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POR MARTHA ANAYA
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@MARTHAANAYA

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