MALOS MODOS

Vamos pa' la playa

No era el momento para que López-Gatell apareciera junto al mar

Julio Patán / Malos modos / Opinión El Heraldo de México
Escrito en OPINIÓN el

Como que no era el momento para enseñar la sonrisa, esa que tantos corazones rompiera, en una palapa de Zipolite.

No lo era por la situación que priva en el mundo. Aquí arriba, en Estados Unidos, los contagios y las muertes, la marca de la casa de la administración Trump, no hacen más que romper récords; en los países de la Unión Europea, volvieron hace varias semanas a imponer medidas severas para frenar los contagios; del Reino Unido ni hablamos, con la nueva variante del virus, tan contagiosa.

Pero, sobre todo, no lo era por la situación que priva en México. Porque, de entrada, el hombre de la sonrisa en la palapa, quien es el encargado de frenar la pandemia, insistió los días previos en que evitáramos salir de casa, no digamos viajar desde la Ciudad de México hasta Oaxaca (trayecto que cubrió en avión, un avión en el que se puso a hablar por teléfono sin mascarilla). Porque antes, y luego de meses de ambigüedades sobre eso, el empleo de cubrebocas —al que su jefe, el Presidente, todavía se resiste numantinamente—, se puso por fin a recomendarlo enfáticamente. Claro que habría que dar unos pasos atrás. ¿Por qué recomendó, al fin, usar cubrebocas y quedarse en casa? Porque su gestión de la pandemia, con 120 y pico mil muertes oficiales que son muchas más, es reconocida ya en el mundo como un desastre. Y, más recientemente, lo recomendó porque esa gestión puso a varios estados, la Ciudad de México para empezar, en una crisis de salud nunca vista, con los hospitales a tope tras la necedad del semáforo en naranja.

Habría que añadir un detalle más: que la vacunación no parece ir que digamos de manera muy virtuosa. Esto apenas empieza, pero si la cantidad de vacunas que ha llegado es baja, la cantidad de vacunas suministradas es mucho más baja todavía, lo que habla de problemitas logísticos como los que provocaron que una larga fila de personal médico se quedara sin vacuna luego de hacer una colota, o como los que consiguen que en vez de vacunarte en tu clínica, como en todo el mundo, tengas que desplazarte varios kilómetros hasta alguna instalación militar.

Así que no, no era el momento para que Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, apareciera en una playa sin mascarilla. Pero esto tiene un aspecto positivo: logró ponernos de acuerdo a todos.

No porque compartamos la argumentación, esbozada no muy convencidamente por el Presidente y afirmada de forma categórica por sus seguidores más fervorosos, de que pobre Hugo: luego de la chambota que ha hecho, tan lucida, se merece el rélax costeño que al parecer no nos merecemos los demás ciudadanos, en plan “Vamos pa' la playa,/ pa' curarte el alma”. No.

Con todo, en algo sí que podemos estar de acuerdo: en que es urgente que el doctor pare de trabajar. Pero ya.

POR JULIO PATÁN
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