Luis Echeverría Álvarez: La Historia no ha dictado su veredicto

Se requiere un largo tiempo de maduración para que el análisis objetivo surja desde la serenidad y la ponderación que sólo el Dios Cronos puede dar

Luis Echeverría Álvarez: La Historia no ha dictado su veredicto
Alfredo Ríos Camarena/ Columna Invitada/ Opinión El Heraldo de México

La Historia no sólo es el relato de un conjunto de acontecimientos que atañen al desarrollo de la humanidad, sino también es una forma de emitir juicios de valor respecto de los acontecimientos del pasado; estos juicios no pueden considerarse válidos cuando todavía están sujetos a las pasiones que despiertan los diferentes actos de los protagonistas; se requiere un largo tiempo de maduración para que el análisis objetivo surja desde la serenidad y la ponderación que sólo el Dios Cronos puede dar.

Hace unos días Luis Echeverría cumplió 99 años convirtiéndose así en el Presidente más longevo de la historia nacional; la obra de su gobierno indudablemente recoge los paradigmas fundamentales de la Constitución nacidos en el proceso revolucionario. Su Obra ha sido controvertida y polémica, ha sido duramente criticado, como en su momento fue el General Lázaro Cárdenas, hasta que transcurrió un tiempo suficiente para entender lo que se hizo, o no, en bien de la nación.

Echeverría transformó y cambió; sin duda, actuó con patriotismo y, bastará recordar algunos aspectos de su política para probar esta afirmación.

En política internacional abrió la puerta a la inmigración chilena, perseguida por la cruel dictadura de Augusto Pinochet; fue pionero en la apertura diplomática con la China Continental; enfrentó al régimen de Francisco Franco, suspendiendo las relaciones comerciales; formuló la Carta de Deberes y Derechos Económicos de los Estados; y, confirmó la larga tradición de política internacional que México construyó como timbre de orgullo. Amplió nuestra soberanía territorial al establecer la Zona Económica Exclusiva de 200 millas náuticas, mas allá del mar territorial, que le permitió incorporar grandes reservas petroleras; asimismo se consolidó el carácter nacional del Golfo de California.

Convirtió los Territorios en Estados Federales; los Departamentos en Secretarías de Estado; y, sobre todo, impulsó –de una manera extraordinaria— su Política Agraria, teniendo como líder de ésta acción al destacado cenecista Augusto Gómez Villanueva; publicó la Ley Federal de Reforma Agraria con una visión productiva de mayor amplitud; le dio a la tierra el valor jurídico y construyó grandes desarrollos que aún existen como Cancún y Nuevo Vallarta, que son fundamentales generadores de divisas.

Le dio una interpretación distinta a la democracia tradicional abriéndole las puertas, de par en par, a nuevas generaciones. Creó nuevas instituciones como el INFONAVIT, el FONACOT el Banco Agropecuario, el Instituto Mexicano del Comercio Exterior.

No hay duda, Echeverría, que había sido un oscuro burócrata, disciplinado y trabajador, se convirtió –ante el asombro de todos— en un auténtico líder social.

En el México actual, las condiciones son muy diferentes, sin embargo, en algunos aspectos hay un paralelismo con la acción del presidente López Obrador, empero, esto es sólo aparente, pues, en cuanto a la acción de gobierno, Echeverría nunca dudo, siempre escuchó –me consta—; cambió decisiones, pues tenía el privilegio de saber interpretar a sus múltiples colaboradores y redefinir asuntos de Estado con base a principios programáticos fundamentales.

Echeverría ejerció el poder de manera unipersonal; López Obrador pretende lo mismo, pero la diferencia está en la coherencia y en la continuidad de una línea apegada a principios fundamentales.

Por supuesto, el juicio del que esto escribe es parcial, ya que tuve el orgullo y la satisfacción de ser colaborador cercano del licenciado Luis Echeverría. Seguramente, la historia actuará para poner a cada quien en su lugar y, sin duda, Echeverría ocupará un lugar de honor en la memoria del pueblo mexicano.

POR ALFREDO RÍOS CAMARENA
CATEDRÁTICO DE LA FACULTAD DE DERECHO DE LA UNAM


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