El juicio a Trump provoca dudas

Para unos es un acto de justicia. Para otros, una nueva cuña en la grieta política que ya divide al país

El juicio a Trump provoca dudas
José Carreño Figueras / Desde Afuera / Opinión El Heraldo de México

Para muchos en Estados Unidos, la posibilidad de enjuiciar a Donald Trump está envuelta en dudas.

Para unos es un acto de justicia. Para otros, una nueva cuña en la grieta política que ya divide al país.

Acusado ya por la Cámara baja de incitar a la insurrección, Trump será sometido a su segundo juicio de impugnación constitucional en algún momento en las próximas semanas, ya como expresidente. 

Pero si ese juicio representa para algunos la oportunidad de responsabilizar a Trump por sus pecados contra el sistema y tal vez anularlo políticamente para el futuro, para otros parece la hechura de un mártir y un juicio que sólo ahondará divisiones y robará impacto y tiempo a las iniciativas del nuevo gobierno.

Por un lado, ciertamente hay razones para poner las acciones del aún mandatario bajo la lupa. Sus críticos afirman que es el peor Presidente de la historia.

En especial, su negativa a reconocer los resultados de la elección del 3 de noviembre y sus intentos para revertirla hasta coronar con el discurso que el 6 de enero llevó a miles de partidarios a irrumpir en el edificio del Capitolio para tratar de evitar la certificación legislativa de la votación.

Fue un hecho sin precedentes en la historia de Estados Unidos. 

Pero hay preocupación por el potencial impacto del juicio.

Por un lado, algo más que la mitad de los republicanos acepta los alegatos de Trump y cuestiona la legitimidad de los resultados de la elección.

Peor aún, alrededor de un tercio de los votantes republicanos considera que los demócratas son los principales enemigos de Estados Unidos, indicó una encuesta de la empresa Rasmussen.

Y si entre los votantes republicanos se cuentan millones de cristianos evangélicos, y entre los más desconfiados de ellos hay millares de supremacistas blancos militantes en grupos armados como los "Boogaloo Bois", los "Proud Boys" y otros, alimentados por las teorías conspirativas de "QAnon" y una larga tradición racista. Algunos, o muchos de ellos, participaron en el motín del 6 de enero y amenazando con actos de violencia el día del cambio de gobierno. 

Muchos simpatizantes republicanos desearían liberarse de ese vínculo y sobre todo de su influencia, pero luchan con una realidad política que el propio Trump les recordó en su momento: son millones de votantes y pueden influenciar el rumbo de ese partido.

Igualmente, el juicio coincidirá en tiempos con los primeros pasos del gobierno del demócrata Joe Biden, que anuncia programas de reactivación económica acompañados por mensajes de reconciliación y unidad. 

Pero las propuestas de Biden podrían ser puestas en cuestión por las incidencias de un juicio que divide a los legisladores republicanos y sus representados donde algunos arriesgarían de hecho su carrera política.

Se trata pues de una situación que puede poner al sistema estadounidense entre lo jurídicamente correcto y lo políticamente conveniente.

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM
@CARRENOJOSE1

 


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