Un presupuesto para desmantelar instituciones

Los recortes no sólo son en detrimento directo de todos los ciudadanos, sino que marcan una visión totalmente retrógrada del Estado

Un presupuesto para desmantelar instituciones
Juan Carlos Romero Hicks/ Colaborador/ Opinión El Heraldo de México

Desde finales del 2018, cuando el presidente López Obrador propuso su primer paquete económico, se vio una tendencia clara de desmantelamiento institucional y de centralización de recursos que con los subsecuentes presupuestos y la eliminación de los 109 fondos y fideicomisos se terminó por comprobar. Hoy ya estamos viviendo un atentando contra las instituciones y  el federalismo, y es momento de alzar la voz.

En el peor momento se les quitan recursos a rubros como la educación, la ciencia, la innovación, la cultura, el deporte, los protectores de derechos humanos, la gente que vive del campo y la salud y lo que funcionaba deja de funcionar y sigue sin haber nada para sustituirlo. Simplemente el peor escenario posible, el que definía Castillo Peraza como el escenario “arqueológico” de la transición democrática, porque apuesta a la ruina.

Hace unos meses Javier Sicilia denunció que a partir de la reducción presupuestal la 4T estaba desmantelando las instituciones que atienden a las víctimas y puso los ejemplos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas y la Comisión de Búsqueda de Personas. Lo mismo está pasando hoy en todos los campos.

La institución más importante - después de la familia - dentro de nuestro país es el municipio. Es donde convergen las y los ciudadanos con nombre y rostro, es donde se atienden de primera mano todos los problemas y es la base de nuestra organización política, económica y social. La reducción presupuestal a estados y municipios propuesta por el presidente López Obrador es de más de 30 mil millones. Con esto se pone en riesgo la operación básica de cientos de municipios que tendrán problemas para solventar desde las acciones de salud preventiva, hasta las acciones de bacheo, mejoramiento de espacios públicos y tratamiento de aguas residuales. Esto se suma a una reducción presupuestal constante que inició desde el presupuesto 2019 y que ya tiene en quiebra técnica al 75% de los municipios.

Los recortes no sólo son en detrimento directo de todos los ciudadanos, sino que marcan una visión totalmente retrógrada del Estado: el centralismo y la concentración de poder y mientras vemos como se desmantelan las instituciones, en la otra cara de la moneda están los proyectos prioritarios del presidente López Obrador que sólo son fundamentales para él y su gobierno. Mientras se abandona a los estados y municipios se aumenta en casi 400% el gasto para el aeropuerto de Santa Lucía y en 1,450% para el Tren Maya.

Es claro que las prioridades del presidente López Obrador no son las prioridades de la mayoría de las mexicanas y mexicanos. Ojalá no sea letal el golpe que hoy les dan a las instituciones, para que dentro de un año podamos reconducir la política económica desde un Legislativo más equilibrado, que sí pueda funcionar como contrapeso.

 

POR JUAN CARLOS ROMERO HICKS
@JCROMEROHICKS


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