Trump, el modelo AMLO y el dilema mediático

El contexto del proceso electoral presidencial en los Estados Unidos ha mostrado a un Trump que parte del engaño, la percepción de caos, la teoría de la conspiración y el chantaje para enfrentar la realidad, descalificando todo aquello que le es adverso o no conviene a sus intereses

Trump, el modelo AMLO y el dilema mediático
Enrique Rodriguez/ Libertad bajo Palabra/ Opinión El Heraldo de México.

Son múltiples y hasta sorprendentes las similitudes entre el modelo de comportamiento de Donald Trump en la coyuntura del panorama electoral adverso en su búsqueda de la reelección y la estrategia sistemática de Andrés Manuel López Obrador para aceptar o cuestionar resultados en las urnas.

El contexto del proceso electoral presidencial en los Estados Unidos ha mostrado a un Trump que parte del engaño, la percepción de caos, la teoría de la conspiración y el chantaje para enfrentar la realidad, descalificando todo aquello que le es adverso o no conviene a sus intereses. Es el método de manipulación para movilizar a sus seguidores y generar la sensación de un fraude sin presentar pruebas, donde no le favorece la voluntad de los electores. Trump no invoca irregularidades en los estados que ganó, sólo en aquellos que ha sido derrotado y significan la clave en el triunfo de Joe Biden

El Presidente de los Estados Unidos, usa el poder de su investidura para presionar a los jueces y las Cortes estatales en la defensa de lo que intenta hacer creer es legítimo. Seguramente la elección presidencial de nuestro vecino del norte se definirá en los tribunales y si ahí se ratifica la victoria demócrata, Trump desconocerá el resultado. El pueblo estadounidense siempre se ha ufanado de tener un sistema democrático, vanguardista e infalible, sin embargo no fue diseñado para enfrentar el populismo de un personaje tan tóxico como su actual mandatario.

Durante la tarde del jueves 5 de noviembre, diversas cadenas informativas de gran jerarquía tomaron una decisión editorial inédita para interrumpir la transmisión del discurso de Trump sobre la actualización de su postura electoral. Los conductores que estaban al aire coincidieron en sus argumentos para justificar la extraordinaria determinación. Los presentadores de noticias de cadenas como Univisión, MSNBC, NBC News y ABC News establecieron que no difundirán falsedades para propiciar un clima riesgoso de polarización, basado en engaños.

CNN y Fox transmitieron completo el mensaje, sin embargo algunos de sus conductores coincidieron en externar opiniones sobre un discurso deshonesto por faltar a la verdad y desconocer la realidad que se basa en hechos como el conteo de los votos por el sistema legalmente constituido. Otros externaron en sus comentarios editoriales que era peligroso asegurar la operación de un fraude masivo sin presentar una sola prueba que sustentara dicha afirmación. Otros periodistas como Jorge Ramos categóricamente dijeron que sus televisoras interrumpieron el mensaje porque Trump mentía. Anderson Cooper de CNN señaló al aire sobre lo dicho por el Presidente: “se dio cuenta que su tiempo se acabó, pero no lo ha aceptado y quiere arrastrar a todos con él, incluyendo este país”.      

La situación reavivó un dilema ético para los medios de comunicación que encendió un interesante debate entre colegas que reconozco y respeto. Algunos medios tomaron su decisión de no incrementar la polarización social con mentiras, bajo el criterio que consideran responsable. El objeto más democrático que existe es el control remoto de la tv, cada quien decide qué ver al instante, la libertad de expresión no es absoluta cuando se difunden dolosamente falsedades, los medios tienen el deber social de ofrecer contexto a lo comunicado por los personajes públicos, es parte de su libertad editorial. Mentir no es un derecho. 

Esta coyuntura abrió también un frente de análisis sobre las sistemáticas declaraciones falsas y engañosas emitidas con conocimiento de causa desde el atril presidencial mexicano.   

EDICTOS

Ha trascendido en diversos espacios del poder federal desde la Ciudad de México que el empresario Rafael Espino de la Peña, es un auténtico caballo negro para la definición de la candidatura de Morena a la gubernatura de Chihuahua. Espino cuenta con la ventaja de una trayectoria que no está asociada a la política y su imagen ya ha convencido a influyentes personajes cercanos a Palacio Nacional, donde se tomará la decisión final en diciembre.    

POR ENRIQUE RODRÍGUEZ
ENROMA27@GMAIL.COM
@JENROMA27

 


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