La crisis en Etiopía y el equilibrio en el mar rojo

Esta provincia lleva meses en rebeldía contra el Ejecutivo central, pero el evento agrega otra señal en una importante reconfiguración geopolítica en el Cuerno de África

La crisis en Etiopía y el equilibrio en el mar rojo
Marta Tawil / Agenda Levantina / Opinión El Heraldo de México

El 4 de noviembre, el primer ministro de Etiopía, país de África oriental de 110 millones de habitantes, acusaba en televisión nacional a los gobernantes de la región Tigray, al norte, de haber atentado contra dos bases militares. 

Esta provincia lleva meses en rebeldía contra el Ejecutivo central, pero el evento agrega otra señal en una importante reconfiguración geopolítica en el Cuerno de África. En ésta destaca la competencia de poder e influencia entre las monarquías árabes del Golfo y Turquía.

Desde hace varias semanas se observan políticas exteriores más ambiciosas y agresivas de Abu Dabi, Riad y Ankara. El objetivo de los dos primeros es principalmente contener cualquier veleidad revolucionaria o democrática, y afianzar proyectos para su seguridad alimentaria; en el caso de Turquía, buscan, sobre todo, confirmar su estatus como potencia regional e internacional, además de progresar en sus intereses materiales. 

Las naciones del Cuerno de África han buscado apoyo para el desarrollo e inversiones de las petromonarquías, igualmente han enviado a su mano de obra de tal manera que las divisas de las diásporas africanas en Emiratos o Kuwait representan enormes cantidades de dinero. 

Desde la sublevación popular y la crisis política en Yemen a partir de 2011 y 2012, los monarcas árabes del Golfo reconsideraron al Mar Rojo como una prioridad de seguridad, particularmente en  los puntos de cruce del Canal de Suez y en el Estrecho de Bab el-Mandeb. 

El relativo repliegue estadounidense de la región y la llegada de nuevos actores como Turquía en Somalia desde 2011, junto a la política anterior de Qatar ahí, favorecieron el acercamiento de Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita con los países geográficamente cercanos del Cuerno. Riad y Abu Dabi erigieron una base militar en el sur de Eritrea. 

En el año 2008, Etiopía rompió los lazos con Doha, denunciando el papel desestabilizador de "un eje qataro-eritreo" en Somalia

La crisis etíope actual puede fácilmente degenerar en un conflicto regional al involucrar a Eritrea, cuyos soldados parecen estarse enfrentando a las fuerzas tigriyanas, así como a Sudán, a donde se han dirigido miles de desplazados en busca de refugio. 

Los esfuerzos de mediación de Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos pueden verse como parte de una estrategia oportunista destinada a fortalecer los vínculos entre las dos orillas del Mar Rojo, con gestos más cosméticos que sustantivos, a favor de la paz. 

Esto no extraña tanto como que el primer ministro etíope, Abuy Ahmed, receptor del Premio Nobel de la Paz en diciembre pasado, haya declarado la guerra en su propio país. 

POR MARTA TAWIL
*INVESTIGADORA DE EL COLMEX  


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