Cien mil y contando

Hace ocho meses señalaba aquí que la pandemia llegaba a México en muy mal momento. Además de los problemas económicos y de infraestructura de salud, encontraba a un país polarizado, dividido, con desconfianza

Cien mil y contando
Carlos Zuñiga/ Acceso Libre/ Opinión El Heraldo de México

Es cuestión de días para que México llegue a los 100 mil muertos por COVID-19. La cifra quizá ya se alcanzó, ante la gran cantidad de fallecimientos que faltan por conciliar y el exceso de mortalidad confirmado. Pero los voceros oficiales de salud aún le dan la vuelta.

Hace ocho meses señalaba aquí que la pandemia llegaba a México en muy mal momento. Además de los problemas económicos y de infraestructura de salud, encontraba a un país polarizado, dividido, con desconfianza. Quizá en las primeras semanas, cuando la amenaza de contagios nos mantenía encerrados, la solidaridad abundó. Pero el paso de los meses hizo que los mexicanos le perdieran el miedo al nuevo coronavirus e hizo surgir lo peor de muchas personas.

Mucho tiene que ver la información que lo ciudadanos hemos estado recibiendo de las autoridades. Pero más que la información, del ejemplo.

Para un ciudadano común, no debe ser fácil procesar las declaraciones avasallantes que han salido por las mañanas y noches desde Palacio Nacional y contrastarlas con lo que los mandatarios locales, por ejemplo de Ciudad de México, Nuevo León, Jalisco, Guanajuato y otros les han solicitado. El resultado está a la vista, con más contagios y más fallecimientos.

Una de estas peticiones ha sido el uso del cubrebocas. Nunca como hasta ahora un funcionario había resultado tan errante a la hora de hablar de un instrumento que científicamente ha demostrado ser la diferencia entre el orden y el caos. “El cubrebocas sirve para lo que sirve y no sirve para lo que desafortunadamente no sirve”, dijo Hugo López-Gatell, al señalar que su uso se ha sobreestimado.

Es por eso que el mundo agradece la claridad con la que un científico puede llegar a hablar de los escenarios por venir en la lucha contra la pandemia. Uno de ellos es el Dr. Anthony Fauci, quien sigue haciendo esfuerzos en la Casa Blanca para hacer valer sus argumentos. Fauci ha dicho que las vacunas contra la COVID-19, una vez aprobadas y distribuidas a la población, no serán un “golpe de gracia” que erradique el virus. Se espera que el proceso para controlarlo lleve tiempo y anticipa una tasa de efectividad del 70 por ciento para una vacuna aprobada. Los cuidados públicos como el uso de los cubrebocas y el distanciamiento social deberán continuar durante el periodo de vacunación. Cosas como las que hacíamos a inicios de año volverán a hacerse, con suerte, en 2022.

El problema de Fauci se llama Donald Trump, a quien la pandemia arrasó.

En México el problema es más bien un funcionario en cuya arrogancia escondió muchas de sus contradicciones. Eso ha costado 100 mil vidas. Y las que faltan.

CONTRASEÑA: Rosa Icela Rodríguez no es una improvisada en temas de seguridad. Además de sus estudios, coordinó al gabinete de la materia de la Ciudad de México entre 2006 y 2009. Llegará a la Secretaría del ramo a nivel federal muy arropada: trabajó con Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum. Si cuenta con su apoyo, además del presidente López Obrador, las cosas podrán ser diferentes.

Por Carlos Zúñiga

@carloszup


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