EEUU-México: una relación estable

Se recuerdan las amenazas usadas por Trump para empujar a México a reducir la inmigración ilegal

EEUU-México: una relación estable
José Carreño Figueras/ Desde Afuera/ Opinión El Heraldo de México

Que México pagará por la construcción del muro fronterizo prometido hace cuatro años, es una de las frases en la campaña del presidente Donald Trump por la reelección. Pero conjuga con la mención de que el gobierno mexicano tiene 27 mil hombres dedicados a evitar la llegada de inmigrantes centroamericanos a la frontera con Estados Unidos.

Aunque ninguna de las afirmaciones resulta particularmente halagadora para México, son un contraste con las andanadas xenofóbicas lanzadas por el propio Trump desde el 16 de junio de 2015, bajo las escaleras eléctricas de la "Torre Trump" en Nueva York, para iniciar meses de ataques contra "violadores y asesinos" mexicanos y la huida de empleos estadounidenses a México favorecida por el TLCAN.

Trump hizo de México un símbolo de todo lo que iba mal en Estados Unidos. Cuatro años después, la relación puede ser considerada como estable, incluso buena, pese a que persisten algunas preocupaciones.

Por un lado, la que se esperaba fuese una rocosa relación entre Trump y el presidente Andrés Manuel López Obrador ha sido, en los hechos, correcta y hasta respetuosa, según expresión del propio mandatario mexicano. Pero se recuerdan también las amenazas de sanciones comerciales usadas por Trump para tratar de llevar al gobierno mexicano a reducir la inmigración ilegal centroamericana. 

Las relaciones institucionales se han mantenido sin sobresaltos mayores, aunque hay un grado de tensión por los posibles cambios de tono y de foco esperados para luego de las elecciones del 3 de noviembre.

Los problemas son los mismos: migración; tráfico de personas, armas, drogas y dinero; infraestructura fronteriza, salud y seguridad; relaciones comerciales y económicas. 

En los 80, el entonces subsecretario para América Latina, Elliott Abrams, aseguraba que "la relación con México era tan importante como la relación con la Unión Soviética, aunque sin armas atómicas".

La URSS desapareció en 1990 y los temas a tratar entre Estados Unidos y México son los de entonces, con los cambios y evolución naturales, y de hecho es de esperarse que lo sean por el futuro previsible.

Las elecciones estadounidenses pueden traer algunas variaciones en el énfasis, que podrían ser más notables si los demócratas ganaran la presidencia. Una victoria de Joe Biden haría viable una mayor atención a temas como medio ambiente y derechos laborales: ambos temas fueron incluidos a demanda de legisladores demócratas en el Tratado comercial México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), que sustituyó al TLCAN. Igualmente, cuestiones de derechos humanos pueden alcanzar mayor prominencia.

Un nuevo triunfo de Trump podría llevar a un uso mayor de presiones comerciales como herramienta en la relación bilateral. Pero aún esos posibles aspectos conflictivos serían testimonio de la importancia de una relación que tendrá siempre impacto interno en los dos países.

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM
@CARRENOJOSE1

 


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