Domingo 20 de Junio 2021
ELECCIONES 2021

Gobierno Dividido: Así deberá ser la cooperación en la nueva legislatura de la Cámara de Diputados

Los resultados de las elecciones representan cambios importantes al mismo tiempo que son más de lo mismo. México podría vivir una polarización y división de su gobierno, pero hay claves para que haya cambios políticos

Gobierno Polarizado Créditos: AP
Gobierno Polarizado Créditos: AP
Escrito en NACIONAL el

El pasado 6 de junio se celebraron las elecciones más importantes de la historia moderna de México. Más de 47 millones de votantes fueron a las urnas en medio de una crisis económica, de seguridad y de salud. Mucho cambió en la noche del domingo y, sin embargo, el status quo político del país sigue pareciéndose a lo que vimos en 2018 (plus ça change, plus c'est la même chose).

El partido Morena conservó la mayoría simple en el congreso federal, ganó la mayoría de las gubernaturas en disputa; los partidos satélites no alcanzaron el umbral para mantener el registro y la coalición opositora sigue sin ofrecer un plan de país alternativo que vaya más allá del rechazo al nacionalismo energético, romanticismo bucólico (Duncan Wood 2021), militarización y megaproyectos avanzados por el actual gobierno.

En términos generales, la elección 2021 no representó un cambio drástico. Sin embargo, cuatro nuevos elementos merecen ser estudiados por sus implicaciones sobre el futuro del país.

Primero, el INE fue validado como el pilar más importante de nuestra democracia y como una de las instituciones más confiables de México. Sin mayores contratiempos, el Instituto Nacional Electoral organizó exitosamente a candidatos, partidos y sociedad civil en un exitoso ejercicio del voto.

A pesar de ser continuamente criticados desde Palacio Nacional, consejeros, escrutadores y demás voluntarios demostraron la madurez y la integridad de nuestro sistema de elecciones. A diferencia de otras democracias, uno de los grandes triunfos de la creación del IFE/INE fue la construcción de una cultura cívica basada en la inclusión y en el orgullo de los mexicanos al contar, vigilar y ayudar a otros ciudadanos a votar de manera transparente y ordenada.

División del Congreso

Segundo, las coaliciones sí suman. A pesar de contar con menores proporciones de voto en comparación con partidos políticos que fueron en solitario (Movimiento Ciudadano), los partidos en coaliciones tendrán una representación significativamente mayor en el nuevo congreso (léase el Partido del Trabajo o PT).

En el caso de Morena, al perder la mayoría calificada, la continuidad de su agenda de “transformación” dependerá en gran parte de su aliado Partido Verde, un partido político que violó abiertamente la veda electoral y que es conocido por cambiar de alianzas cuando los vientos políticos no le favorecen.

Tercero, el crimen organizado y la violencia política controlan amplios sectores de la vida del país con más de 90 asesinatos durante el periodo de campañas. Más allá de los cambios en la policromía política nacional, la infiltración de las organizaciones criminales en las elecciones se aceleró en las intermedias de 2021 y es una tendencia que muy probablemente continuará de cara a la presidencial de 2024.

Cuarto, a pesar de la violencia y pandemia, más mexicanos salieron a las urnas a definir el futuro del país. La participación electoral del 6 de junio superó por casi 8 millones de votos al número de votantes de las intermedias de 2015. La tarea de los partidos sobrevivientes seguirá siendo la de convencer a ese 48% que no se siente representado por ninguna plataforma política.

Andrés Manuel Lopéz Obrador presenta resultados de las elecciones. Créditos: AP

Sentarse a negociar entre partidos

Los resultados de las elecciones representan cambios importantes al mismo tiempo que son más de lo mismo. La verdadera prueba del 2021 se encontrará en la capacidad de mediar y de convencer (no de imponer) de las principales fuerzas políticas del país.

En gobiernos divididos, las oportunidades para trabajar en beneficio de todos los mexicanos existen y van más allá de filias y fobias partidistas. Entre la nostalgia (Luis Rubio) y el rechazo al personalismo político existen espacios para servir y para persuadir a las y los mexicanos. Sean 30 (2018) ó 15 (2021) millones de votantes que respaldan un proyecto político, será necesario negociar e impulsar propuestas con argumentos sólidos.

 

Por: Diego Marroquín Bitar, Maestro en Políticas Públicas por la Universidad de Georgetown. Consultor del Mexico Institute en el Woodrow Wilson Center for International Scholars.