Huérfanos de la capital vivirán Día del Niño distinto

Osvaldo no contará con su padre; es uno de los más de tres mil huérfanos por el Covid-19

Huérfanos de la capital vivirán Día del Niño distinto
Una celebración distinta. Foto: Especial.

“A mi papá le gustaba jugar Plantas contra Zombies, era muy bueno, y casi siempre me ganaba —relata Osvaldo—, lo extraño mucho, es algo muy feo que no le deseo a nadie”. El 7 de mayo del 2020, la vida de Osvaldo cambió radicalmente. Su padre, Christian Gerardo, falleció a consecuencia de COVID-19, mientras que su madre, Araceli Mejía, se debatía entre la vida y la muerte, también a causa del SARS CoV-2.

De la escuela, el futbol y los videojuegos, tuvo que pasar, junto con su hermano mayor Christian, a responsabilidades de la casa y apoyar a su mamá en una pollería que dejó su papá.

¿Cómo ha sido tu vida con lo que les sucedió?
“Un poquito pesada, porque no estaba tan acostumbrado a hacer tanto. El quehacer, y a veces ayudo a mi mamá, lavar trastes, barrer el piso y lavar la ropa”, expuso.

Señaló que tuvo que empezar con esas responsabilidades luego de que Araceli, su mamá, se mantuvo un mes con oxígeno para vencer al virus.

El menor va al mercado a vender pollo, pero generalmente está en la casa, donde toma clases en línea, y aunque discute mucho con su hermano, siempre resuelven sus diferencias.

“Me peleo mucho por cosas que son tontas, pero de todas maneras al final nos terminamos perdonando”, comentó.

Osvaldo es uno de los tres mil 993 huérfanos del Covid-19, que el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia en la CDMX ha detectado y apoyado.

Se estima que la cifra de los menores que perdieron a uno, o ambos padres es mayor, por lo que autoridades, tanto federales como locales, consideran un reto trabajar en la obtención de la cifra real para la aplicación de medidas urgentes y así proteger a los menores en orfandad por SARS CoV-2.

Algunos de los problemas que ha provocado la muerte de los padres en esta pandemia son la deserción escolar y para trabajar, la tristeza, depresión y falta de apetito.

Por JORGE ALMAQUIO GARCÍA.

rcb


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