Ser ENOJÓN ayuda a tu CEREBRO a funcionar mejor

Los especialistas recomiendan entre 30 a 40 minutos diarios de enojo para liberar hormonas que regulen el organismo y su comportamiento

Ser ENOJÓN ayuda a tu CEREBRO a funcionar mejor
El enojo durante media hora al día beneficia a la salud. Foto: Pixabay

A veces se cree que el enojo puede ser algo sumamente dañino para el cuerpo y, sobre todo, para el cerebro, O, que en cada arranque de enojo, se nos mueren neuronas. Al parecer no es así, según explican los especialistas y, por el contrario, ser enojón ayuda a nuestro organismo.

El enojo es una reacción que tiene el sistema nervioso central para manifestarse, estar en contra, evadir algún tipo de molestia y obtener algún beneficio. De hecho, llevado a cabo adecuadamente, nos hace competitivos y por eso resulta benéfico.

El enojo libera dopamina y otras hormonas

De acuerdo con Eduardo Calixto González, académico de la Facultad de Psicología de la UNAM, el enojo libera noradrenalina (hormona que aumenta la presión arterial y el ritmo cardíaco) y dopamina, al mismo tiempo que glutamato. Con esto, se da una disminución de los niveles de serotonina y vasopresina.

Enojarse supera al enamoramiento

A diferencia del enamoramiento, este cambio neuroquímico se da de inmediato. Por tal razón, prácticamente se anula la parte más lógica y congruente del cerebro para incrementar la actividad cardiovascular y respiratoria.

Ramón de la Fuente, jefe del Departamento de Neurobiología de la Dirección de Investigaciones de Neurociencias del Instituto Nacional de Psiquiatría, enlistó algunas ventajas estudiadas que tiene el ser enojón.

- El enojo en el individuo lo prepara para la lucha o para la huida.

- Incrementa sus procesos memorísticos inmediatamente.

- Por raro que suene, el enojo ayuda a que nos engañen con menor facilidad.

- De igual forma, al enojarnos atendemos con mayor detalle algunos objetos que en un momento dado no se darían.

Media hora de enojo al día es muy saludable

Para el investigador, es normal enojarse por 30 o 40 minutos, lo cual resulta benéfico para volvernos competitivos. Pero, cuando dura más de cuatro horas, entonces se vuelve patológico y es nocivo para el cerebro.

Hoy sabemos que en la segunda etapa del enojo se da un incremento de los niveles séricos de cortisol, una hormona relacionada con el estrés, y el cambio de glucosa a nivel plasmático. De hecho, el cortisol buscará adaptarnos bajo ciertas condiciones, y en consecuencia, el enojo es una respuesta funcional del sistema nervioso central.

Para finalizar, cabe decir que un cerebro enojado quiere tener la razón. Por ello, es que se espera que a partir de los 35 a 40 años el individuo permita no hacer tanto caso al enojo o los factores que lo detonen.

 

maaz


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